69

El modo en que concibo la vida podría ser catalogado paradójicamente como nihilismo optimista, o como existencialismo vital. Es decir, reconozco el absurdo; reconozco que nada vale demasiado, si es que acaso valiera algo; reconozco que apenas somos algo un poquito más que nada en términos biológicos, históricos, cosmológicos. Y sin embargo, hasta el más nimio detalle, gesto, mirada, sonrisa, polvo, abrazo… puede llegar a dar sentido, vitalidad, y hacer que merezca la pena nuestro dolor, la vida, la existencia entera del jodido universo.

66

En mitad del concierto de cámara, una pareja de entre el público comenzó a gritarse. Ante el estupor de los músicos y del resto de los asistentes, el hombre y la mujer que discutían terminaron, por llegar al siguiente acuerdo: la novela es carne, la poesía corazón, y el ensayo cerebro.

Poco después, con el escándalo todavía a flor de piel en toda la sala, la pareja llegó a un acuerdo, esta vez sin necesidad de alzar la voz: las obras maestras combinan sus características del mejor de los modos posibles.

Se disponían a firmar la paz definitiva con una sonrisa y un beso, cuando desde el escenario, uno de los violinistas del cuarteto de cuerda, exhortó a la pareja para que explicaran qué pasaba con el teatro, y cómo habían sido capaces de excluirlo. Ellos reconocieron que su olvido era imperdonable, y volvieron a gritarse.