Resurgir, Margaret Atwood

Margaret Atwood es una de esas piezas que me faltaba por encajar en mi puzle literario personal. A pesar de las referencias que había escuchado sobre ella, a pesar de haber escrito El cuento de la criada que tanta fama ha alcanzado, a pesar de ser la autora de una de mis citas predilectas, “dadas las circunstancias adecuadas, cualquier cosa puede ocurrir en cualquier sitio”, todavía no había leído ningún libro suyo. Sin embargo, en apenas diez días, han caído dos.

El primero, Asesinato en la oscuridad, es un libro de relatos que ya me anunciaba la capacidad inventiva de Atwood y el dominio magistral de su oficio. El segundo, Resurgir, es una novela que cuando llevaba dos tercios leídos la calificaba de muy buena, y que en su último tramo toma a mi parecer una curva extraña (pero estructuralmente precisa), que  desemboca en una obra maestra.

Resurgir es un viaje para la protagonista y para sus lectores, pero no un viaje cualquiera. Para un lector medio como lo soy yo, quiero decir, para un europeo urbano al que la idiosincrasia de Canadá le suena relativamente conocida, me atrevo a definir el viaje como un periplo atravesado por la naturaleza que va de lo lejano a lo inaudito.

La protagonista es una mujer que se reconoce sin tapujos socialmente disfuncional, y que a lo largo de la novela, narrada en primera persona, mostrará también la disfuncionalidad de quienes supuestamente sí son aptos para la vida social. Sin duda, las páginas de Resurgir en ese aspecto tienen un poso pesimista y triste. Y sin embargo, en la confrontación que se hace de la vida civilizada contra la natural, relucirá un trueno, no tanto de esperanza, cuanto de belleza, al menos literaria.

Creo que no estamos ante una novela apta para un público generalizado, pero también, que para muchos lectores, será esencial. Y puesto que no soy nadie para decidir quién sí y quién no debe leerla, animo a todo el mundo para que le dé la oportunidad que se merece. También creo, que entre otros, uno de sus mayores aciertos es el proceso de ruptura del lenguaje al que nos aboca al final, que va de lo prosaico a otra cosa, y que no es poético, y que no sé definir, pero que está en la dirección al origen.

Por resumirla con una idea, leyéndola no sentía (como me ocurre especialmente con la literatura de estilo), la necesidad de subrayar sus frases, sino que algo mejor me atravesaba: era la novela quien me subrayaba a mí.

Termino como empecé, reseñando que me he topado con una obra imprescindible para mi biografía literaria. Lo mínimo que podía hacer tras su impacto es reconocérselo, pero también, poner rumbo de inmediato a la biblioteca para que mi próxima lectura, todavía no sé cuál, vuelva a ser de Atwood.


Los monederos falsos, André Gide

Mi primera vez con Gide se la debo a La Cuesta de Moyano, ese monumento madrileño a la literatura, que son las casetas de venta de libros de segunda mano que se apostan desde hace décadas junto al Jardín Botánico y a pocos pasos de El Retiro. Compré la novela en uno de los puestos, a pesar de creer que no encontraría tiempo en meses para atacar su historia medianamente voluminosa, pero ya se sabe, uno hace planes y luego la realidad lo que le da la gana. Así que llegó mi segundo confinamiento de este 2020 y pude hincarle los ojos con calma.

La novela retrata a un amplio abanico de personajes de diversas edades, pero todos pertenecientes a una clase media-alta, en el París ocioso de entreguerras y vanguardia. El hilo conductor será Edouard, un escritor que reflexiona en su diario sobre la posibilidad de escribir una novela que viene a confundirse con los hechos que pasan en su realidad. Edouard tendrá una especie de archienemigo, el conde Passavant, que por supuesto también será escritor. Ambos pelearán por el afecto de diversos jóvenes, en especial de Olivier, sobrino de Edouard, y Bernard, grandes amigos que están a punto de terminar el instituto sin saber qué hacer con sus vidas, en especial este último, pues acaba de descubrir que es un bastardo y al comenzar la novela decide marcharse de casa.

Ese cuarteto inicia, desarrolla y termina las andanzas de los múltiples personajes que circulan por Los monederos falsos, pero ni mucho menos la agota, y es que sorprende la capacidad de Gide para meterse en la piel de todos sus personajes, independientemente de su edad, y ver cómo les extrae el jugo con un acierto incontestable. Con todo, no quiero mentir a posibles navegantes, y debo advertir que por momentos tuve que pisar páginas bastante áridas, que por suerte, eso sí, siempre compensé con la llegada a fragmentos y escenas brillantes.

No puedo despedir esta reseña sin decir que en la novela habita una profunda carga homoerótica entre los cuatro personajes arriba mencionados, flotando de principio a fin con diferentes ramificaciones. Tampoco, que el retrato que hace del grupo de pre-adolescentes, uno de ellos el hermano pequeño de Olivier, es duro, cruel, nada gratificante, pero tremendamente acertado y si me apuran, terriblemente actual.

Finalmente recomiendo para quien se anime a leerla, que tenga algo de disciplina, que no la abandone al primer contratiempo, creo que alcanzará su recompensa y agradecerá el esfuerzo. Y si no es así, cosas peores hay en este mundo que pasar las horas leyendo una buena novela de un gran escritor, aunque no a disgusto, eso nunca.     


  

 

Némesis, Philip Roth

A mí Philip Roth sencillamente me emociona y me fascina, qué le voy a hacer si no puedo ni quiero evitarlo. Supongo que solo me queda rendirme a sus páginas, aprender y disfrutar. Y qué es lo anterior sino la esencia misma del placer de la lectura.

Llegué a esta novela por un artículo de El País sobre Roth y su generoso legado hacia la pequeña Biblioteca de su ciudad natal, que casi me hizo llorar y que me derivó a otro artículo del mismo periódico donde tras la muerte del escritor, en mayo del 2018, se nos  recomendaban cinco de sus novelas. Las otras cuatro ya las había leído y no pareció quedarme alternativa. Finalmente, como siempre me ocurre con Roth, la casualidad buscada fue feliz y su lectura no pudo llegar en mejor momento.

No diré que Némesis sea visionaria, pues se inscribe en acontecimientos históricos que acaecieron en Newark, EEUU (¿dónde si no, tratándose de Roth?), en el verano de 1944, pero sí puedo decir que su lectura está hermanada con nuestro 2020 y su pesadilla llamada coronavirus. ¿Y cómo es esto posible? Digamos que la respuesta se llama polio.

El caso es que después de muchos meses sin aparecer por aquí, por temas tan variados como la falta de tiempo, un robo con tentáculos extraños, o el maldito Covid19 que le ha repintado por completo la cara a nuestro mundo, me he propuesto renovar mis críticas a algunos de los libros que caen en mis manos. Pues bien, elijo resucitar con Némesis.

La novela comienza cuando una terrible amenaza, la poliomielitis, comienza a cebarse especialmente con los niños de la comunidad del protagonista, un joven llamado Bucky Cantor, que deberá poner a prueba toda su fortaleza física, mental y moral, ante la extensión imparable del virus y sus incógnitas.

Por momentos el lector de nuestros días puede sentir de manera hiriente lo poco que hemos cambiado a pesar de todo y de tanto, y para muestra sirvan estas líneas:

“Lo que sí sabía la gente era que se trataba de una enfermedad sumamente contagiosa y que la mera proximidad física a los ya infectados podía hacer que se transmitiera a quienes estaban sanos. Por esta razón, a medida que el número de casos aumentaba imparable en la ciudad, y con ellos el temor de la comunidad, los padres de muchos niños de nuestro barrio les prohibieron utilizar la gran piscina pública […] les prohibieron ir a los cines con aire acondicionado y tomar el autobús que iba al centro de la ciudad o viajar por el barrio […]. Nos advertían de que no usáramos los lavabos públicos, ni bebiéramos de las fuentes públicas, ni tomáramos un trago de la botella de refresco de un compañero, ni nos resfriáramos, ni jugáramos con desconocidos, ni sacáramos libros en préstamos de la biblioteca pública, ni habláramos por teléfono público, ni compráramos comida en un tenderete callejero, ni comiéramos hasta habernos lavado a conciencia las manos con agua y jabón.”

Sin embargo, esta breve novela (apenas tiene doscientas páginas) es recomendable antes, durante y después de nuestro terrible año 2020, porque su lectura nos obliga a reflexionar sobre el mayor de nuestros enemigos, que no será ningún virus ni otra adversidad que no sea la que siempre ha sido la primera y más grande, la de nosotros mismos.    

No quiero acabar mi vuelta al blog y a la crítica de libros sin permitirme subrayar que Philip Roth es un maestro por muchos motivos, entre ellos, porque maneja el punto de vista del narrador como pocos. Al principio apenas te lo planteas, pero siembra la semilla adecuada para que sus posibilidades florezcan en el momento oportuno. Quien nos cuenta la historia permanece en la sombra durante la mayor parte de las páginas, pero emerge al final para arrojar luz y hacer de la narración un prisma poliédrico que permite llegar al lector a los lugares donde solo la literatura manejada con maestría sabe llegar.


La conjura contra América, Philip Roth

En proceso de remodelación de mi blog en el que será su tercer gran salto desde que nació, allá por un lejano otoño berlinés de 2007 y, tras un parón de meses por el que me merezco la admonición que cada cual considere, vuelvo a vosotros con la sección que durante el año pasado más disciplina y placer me supuso, a la que espero volver a partir de ahora sin fisuras ni abandonos y que no es otra que la de la crítica de libros.

Entrar en una biblioteca y encontrarme a Philip Roth de frente es una tentación que no puedo evitar y en la que una vez más caí con todas las consecuencias, no recuerdo el motivo por el que estaba en el expositor, pero me importó poco y en seguida hice la suma pertinente, que me lo pudiera llevar y que no lo hubiera leído antes, dados los sumandos de manera efectiva, el resultado no pudo ser otro, el libro que iba a buscar no lo tenían, pero el viaje no había sido en balde. Nunca hay viaje baldío a una biblioteca.

Ya en la tentación, me entregué a su prosa a pecho descubierto. Reconozco que al principio me costó, pues la novela parecía poner todo el peso en la vivencia norteamericana-judía que caracteriza su obra, cuando a mí me interesa más su lado y sus derroteros libidinosos. Con todo, el atractivo de tenerle a él como protagonista (siendo un niño de unos ocho años) y a su familia, en Newark, dónde si no, me hizo avanzar hasta que me atrapó sin remedio. El precio que se paga con Roth siempre es realmente sugerente.

Puesto que vivimos en una sociedad anti spoilers, y puesto que hay un elemento clave a este respecto, poco diré a la hora de calificar y definir la novela ante la que estamos y del mismo modo, me prohibiré reflexionar sobre esos aspectos. Solo me limitaré a decir que según avanzaba me contuve de acudir a otro tipo de fuentes para ampliar los conocimientos históricos que con su lectura iba adquiriendo. Al final, el propio Roth se marca unos apéndices que desvelan y reúnen esas fuentes de información que se precisa.

En La conjura contra América tenemos al genio en el pleno esplendor de su prosa, jugando como él sabe hacer de una manera hipnótica con la Historia, con su biografía y con el lector. Un relato bien escrito es siempre un relato verosímil, convincente y poderoso. Así que solo puedo recomendarles que se dejen llevar por la procelosa Norteamérica previa a su participación en la II Guerra Mundial, descubrirán episodios sorprendentes que desconocían, y al final de la novela, tal vez duden, como me ha pasado a mí, entre odiar o amar a Philip Roth.

Aunque les seré sincero, en mi caso la disyuntiva la resolví al instante y con toda facilidad. Yo siempre me arrodillo ante el escritor Philip Roth, para darle las gracias por la obra que nos ha legado y nos ha regalado por los siglos de los siglos venideros, que no serán muchos al ritmo que vamos, pero ese relato, ya es otra historia.


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Mi tercera novela

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Debo reconocer que soy un desastre, pero a veces trato de poner remedio. Eso intento aquí. Después de cuatro meses desde que saliera mi tercera novela, con bastantes lectores ya a cuestas y un buen puñado de críticas de las que no me puedo quejar, vengo al blog para promocionar En la palma de su mano. Dejo la sinopsis, unos cuantos enlaces por si os interesa haceros con ella y el hilo en Twitter que he creado para que los lector@s valoréis la experiencia. Y por supuesto, cualquier duda solo tenéis que preguntar.

Sinopsis

Moisés Pineda se encuentra en plena crisis después de haberse pasado media vida engañando a casi todo el mundo, en especial a las mujeres, a través de una consultoría de videncia que ha tenido un gran éxito, pero donde no ofrece más que charlatanería y psicología de autoayuda. Sin embargo, Moisés oculta un secreto que solo conocen sus mejores amigos, el escritor frustrado Arturo Coe y Susana Torre, una mujer decidida y de lengua afilada. ¿Cuál es el secreto? Moisés sí puede adivinar el futuro, aunque la experiencia le demostró el peligro de hacerlo. Será desoír su propia voz lo que vendrá a complicarlo todo, cuando en una fiesta organizada por un conocido multimillonario, nuestro protagonista se decide a leer las manos de sus amigos y de Rebeca, una compañera de trabajo de Susana, que rendirá las reticencias de Moisés para hacer lo que sabe que no tiene que hacer. Lo que Moisés ve en las manos de sus amigos le aterroriza y tratará de cambiarlo al precio que sea necesario. Lo que a partir de ese momento descubrirá de sí mismo y de todo cuanto le ha rodeado en su vida será todavía peor. Madrid se tornará en testigo privilegiado de todo cuanto ocurra.

Críticas

Compra

 

Reyes y Guerra

Si te gusta la literatura fantástica la cuenta atrás ha comenzado.

El sábado 25 de abril a las 12:30 en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública de Guadalajara, tendrá lugar la presentación de mi segunda novela.

¡Podrás perdértelo pero no perdonártelo…! Bueno, seguro que sí, pero no deberías 🙂

Cubierta Reyes y Guerra 4

Y recuerdo que aquí podrás encontrar la primera parte, Hermanos y Reyes

En versión papel o, en versión Ebook, más barata, revisada y recomendada por el autor, donde corrijo la mayoría de los defectos que cometí, aunque no todos, por eso de permitirme una segunda novela que fuese mejor 🙂

Por último aquí recuerdo algunas de las reseñas que se me hicieron:

La Estantería del Cho

An Imperfect World

Bibliolocura