Ayer pero no

Hoy es apenas tres metros cuadrados de cemento

Ayer no más que un pedazo de césped

Hoy es hoy. Ayer mi infancia.

 

Vengo a recordar:

que cabalgaba sobre sueños gobernados a golpe de

niño

Revuélcate a mi lado: hay hierba para los dos.

 

Era el candor,

pero libido con nombres femeninos

Había mentiras,

pero bailaban preñadas de inocencia

El futuro sin más límite que el reproche de mamá;

por el verdín del pantalón, por llegar tarde, por no no tocar un libro.

 

Los libros, ironía, mi futuro.

 

Ayer pero no

Hoy pero tampoco

Porque hay tiempo, sí, pero todavía sueño y el cemento reverdece.

La piedra soy Yo

A Esteban O´Higgins, allá donde hayas ido, ríe por nosotros

Ya no sé si soy la piedra o sigo siendo Yo

Ya no sé si Grecia perdura como templo de Europa

O si ambos somos una ruina que se engarza al tiempo imponderable,

inútil y sin motivo

 

Homero me llamó sabio y prudente

Bandido los dioses,

Pero me cuesta creer que los dioses sean dioses por algo más que su poder

No desde luego por su razón

No por su prudencia

No por su bondad

¿No serán ellos los juguetes de otros dioses, y estos, otros juguetes?

¿Cómo no pensarlo?

Estoy en su infierno en su montaña con su roca,

Pero sin su desprecio

Hace millones de veces que subo y bajo su justicia sin saber nada de ellos

Solo pueden estar muertos, ya no siento su soberbia

Los dioses han muerto pero yo sigo igual

Ya no sé si soy la piedra

 

Cuando rodamos cuesta abajo las preguntas se agolpan

Son la causa de mis desvelos y me aplastan

¿Qué habrá sido de mis hermanos de

pecado?

¿Qué de Prometeo, de su robo, de su hígado, de su águila?

¿Qué de Tántalo, de su río sediento de manjares?

¿Qué de tantos otros castigados por su afán de rebeldía?

La lucidez de mi absurdo me dice

que engañar a los dioses está sobrevalorado

Solo hay que ser lo que somos, libres

Solo hay que buscar el sentido que se debe

Solos

 

Estoy cansado de la eternidad y sin duda la piedra soy Yo

Hay viajes que incluso en mi delirio

Pienso que me han pensado,

Desde el filósofo ilustre

Hasta el más pobre

de los poetas

Y río

Pues tampoco ellos saben, si son ellos o son piedra.


Publicado originalmente en dekrakensysirenas.com, @krakensysirenas, el 11.07.16

No me fío

No me fío del blanco de la página, como se verá, capaz de cualquier cosa,

No me fío del amor, porque te quise y mira cómo estamos,

No me fío de mis pasos, lentos, rotos, demasiado extraños.

No me fío del océano, lo insondable es demasiado hermoso.


No me fío de Dios, que pudiendo hacer cualquier cosa, nos hizo a nosotros.

No me fío de tu mirada, ese abismo, ese precipicio, nuestra noche derrotada.

No me fío de las palabras ni de las grises ni de las buenas ni de las claras.

No me fío de la vida, capaz de jugártela en la primera encrucijada.


No me fío del tiempo, a la vez demasiado largo y demasiado estrecho.

No me fío del beso, porque es dulce agrio amargo y salado.

No me fío de la música que me lleva a cualquier estado.

No me fío de la literatura, el mayor de mis juegos.


Sí me fío de la muerte, sí del sexo, sí de la sangre…

Pero fiarse casi nunca es querer,

y que no me fíe, casi siempre significa deseo.


[Publicado originalmente en DeKrakensySirenas, @krakensysirenas el 13.08.15]

Borges

EL GOLEM

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
“esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.”
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ‘¿Cómo’ (se dijo)
‘pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?’

‘¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?’

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Rafael Alberti

Segundo recuerdo

                        … rumor de besos y batir de alas…Segundo recuer rumor de besos y batir de alas

                                 Gustavo Adolfo Bécquer

También antes, 
mucho antes de la rebelión de las sombras, 
de que al mundo cayeran plumas incendiadas 
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio. 
Antes, antes que tú me preguntaras 
el número y el sitio de mi cuerpo. 
Mucho antes del cuerpo. 
En la época del alma. 
Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo 
la primera dinastía del sueño. 
Cuando tú, al mirarme en la nada, 
inventaste la primera palabra. 


Entonces, nuestro encuentro.

Emily Dickinson

POEMA 258

Hay un cierto Sesgo de luz,

las Tardes de Invierno –

que oprime, como el Peso

de los Cantos de la Catedral –

Una celestial Herida nos inflige –

no deja cicatriz,

sino diferencia interna,

donde los Significados, son –

Nadie puede enseñarlo – Ninguno –

este es el sello de la Desesperación –

una aflicción Imperial

que nos envía el Aire –

Cuando llega, el Paisaje escucha –

las Sombras – contienen el aliento –

cuando parte, es como la Distancia

en la mirada de la Muerte –

Walt Whitman

Soy el poeta del cuerpo,

y soy el poeta del alma.

 

Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del

infierno están conmigo,

los primeros los injerto y multiplico en mi ser… los

últimos los traduzco a una nueva lengua.

 

Soy el poeta de la mujer tanto como del hombre,

y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,

y digo que nada es tan grande como la madre de los

hombres.

 

El lado oscuro del corazón

El lado oscuro del corazón

Año: 1992

Director: Eliseo Subiela

Película diferente donde la poesía y el cine se dan la mano para generar electricidad la mayoría de las veces. Es cierto que en ocasiones pude parecer forzada, irregular, y hasta algo irritante, pero sus aciertos deslumbran, hay poemas que desnudan, y según avanza la película se roza la genialidad. Las escenas de cama, además de atrevidas, llegan a ser poemas en sí mismos, y el desenlace no puede gustarme más: me habla a mí. Aunque en realidad sepa que habla a todo el mundo, o al menos, a todo el mundo que merece la pena.

La primera escena y los momentos de Mario Benedetti recitando en alemán, no tienen precio. El paseo por Buenos Aires con la polla gigante, es de lo más divertida. Alguna conversación entre la muerte y el protagonista, justifican por sí solos la película.