Enrique Vila-Matas

El orgullo del escritor de hoy tiene que consistir en enfrentarse a los emisarios de la nada ─cada vez más numerosos en literatura─ y combatirlos a muerte para no dejar a la humanidad precisamente en manos de la muerte. En definitiva: que a un escritor le podamos llamar escritor. Porque, digan lo que digan, la escritura puede salvar al hombre. Hasta en lo imposible.


Elias Canetti, Diarios

Quiero aprender otra vez a hablar, a los cincuenta y cinco años: no se trata de aprender una nueva lengua, sino de hablar. Desprenderme de los prejuicios, aun cuando no quede otra cosa importante. Volver a leer los grandes libros, los haya leído o no. Escuchar a la gente, sin desear vencerla, sobre todo a la que nada tiene que enseñar. Dejar de pensar en el miedo como medio de consumación. Combatir a la muerte, sin dejar de llevarla en la boca durante todo el tiempo. Con un único lema: valor y honestidad.


Michael Ende, La historia interminable

La mirada de una esfinge es algo totalmente distinto de la mirada de cualquier otro ser. Nosotros y todos los demás seres percibimos algo con la mirada. Vemos el mundo. Pero una esfinge no ve nada; en cierto sentido, es ciega. En cambio, sus ojos transmiten algo. ¿Y qué transmiten sus ojos? Todos los enigmas del mundo. Por eso las dos esfinges se miran mutuamente. Porque la mirada de una esfinge sólo puede ser soportada por otra esfinge.


Woody Allen, A propósito de nada. Autobiografía

Eso no significa que no puedas despertarte de mal humor, odiando el mundo, cabreado con la estupidez de la gente, furioso ante el vacío del universo, lo que confieso que hago puntualmente cada mañana; pero en mi caso eso sirve para hacer brotar mi humor, no para anularlo. Al igual que Bertrand Russell, siento una gran tristeza por el mundo. A diferencia de Bertrand Russell, no sé hacer cálculos matemáticos complejos. Y tal vez no pueda transmutar mi sufrimiento en un gran arte o una gran filosofía, pero puedo escribir buenos chistes cortos que sirven para distraer momentáneamente y brindan un breve respiro de las consecuencias irresponsables del Big Bang.


La caída del Museo Británico

Fíjese en que antes de la aparición de la novela como género literario dominante, la narrativa sólo trataba de hechos extraordinarios o alegóricos, con reyes y reinas, gigantes y dragones, virtudes sublimes y males diabólicos. Naturalmente, no había peligro de que se confundiese eso con la vida. Pero tan pronto como la novela empezó a abrirse camino, en cualquier momento se podía coger un libro y leer sobre un tipo llamado Joe Smith que hacía exactamente las mismas cosas que hacía uno. Muy bien, ya sé lo que me va a decir; va a decirme que aun así el novelista tiene que inventar muchas cosas. Pero ésa es precisamente la cuestión: se han escrito un número tan extraordinario de novelas durante los dos últimos siglos que casi han agotado las posibilidades de la vida. De modo que todos nosotros, ¿comprende?, estamos en realidad viviendo hechos que ya han sido escritos en alguna novela. Claro que la mayoría de la gente no se da cuenta: se imaginan, inocentemente, que sus pequeñas vidas son únicas… Mejor así, porque cuando uno cae en la cuenta, la sensación es muy molesta.

David Lodge


Los años no pasan por la verdad, y duele.

… deberíamos reconocer que el actual caos político guarda relación con la decadencia del lenguaje y que podríamos conseguir alguna mejora si empezáramos por lo verbal… El lenguaje político –y, con variantes, ello es cierto de todos los partidos políticos, desde el Conservador al Anarquista- está pensando para que las mentiras suenen a verdades y el crimen parezca respetable, y para conferir apariencia de solidez el aire puro.

George Orwell, Politicis and the English Language, 1946


Primera carta de Michel Houellebecq a Bernard-Henri Lévy en «Enemigos públicos»

Querido Bernard-Henri Lévy:

Todo, como se suele decir, nos separa, excepto un punto fundamental: tanto usted como yo somos individuos bastante despreciables.

Especialista de números descabellados y payasadas mediáticas, usted deshonra hasta las camisas blancas que lleva. Íntimo de poderosos, bañado desde la infancia en una riqueza obscena, es emblemático de lo que algunas revistas un poco de baja estofa como Marianne siguen llamando la «izquierda-caviar», y que los periodistas alemanes denominan con más finura la Toskana-Fraktion. Filósofo sin pensamiento, pero no sin amistades, es además el autor de la película más ridícula de la historia del cine.

Nihilista, reaccionario, cínico, racista y misógino vergonzoso: sería hacerme un honor excesivo encasillarme en la poco apetitosa familia de los anarquistas de derecha; fundamentalmente soy solo un patán. Autor insulso, sin estilo, accedí a la notoriedad literaria gracias únicamente a una inverosímil falta de gusto cometida, hace varios años, por críticos desorientados. Desde entonces, mis provocaciones jadeantes han acabado cansando.

Entre los dos simbolizamos perfectamente el apoltronamiento espantoso de la cultura y la inteligencia francesas, recientemente señalado, con severidad pero con justeza, por la revista Time.

No hemos aportado nada a la renovación de la escena electro francesa. Ni siquiera figuramos en los créditos de Ratatouille.

Se reúnen las condiciones del debate.


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El corazón de Ulises, Javier Reverte

«Los griegos construyeron una ética laica, casi clandestina, mientras tenían a sus dioses en los altares. Es el noble empeño de todas las edades: buscar la alegría desde el escepticismo, desde la desesperanza; arrojarse a los caminos del dolor con el ánimo de la libertad y de la valentía; soñar una vida mejor desde la comprensión de que casi todo es indigno; indagar en el corazón de los hombres en busca de aquello que nos hace nobles, mientras nadamos en una sucia charca rodeados de otros hombres innobles. Ésa fue la gran tarea de la literatura y el pensamiento griegos, y ésa será siempre la tarea de la cultura de cualquier tiempo esperanzado.»


Vaso de Ulises y las Sirenas, V a.C

Sobre mi escritura y Twitter (fragmento de mi cuarta novela)

Más vale que recoja mis bártulos y me vaya, ahora que puedo hacerlo por mi propio pie y no escoltado por dos simpáticos señores. Iba a escribir, que recoja mis escombros…, pero no he necesitado ponerme intensito. Una vez más me he quitado el veneno con la escritura. He resucitado tantas veces, que ya ni espero al amanecer. Vaya, esta última frase me da para un tuit. Lo cierto es que no puedo quejarme de Twitter, la de mierda interior que he descargado sobre el pajarito azul, y qué bien la filtra sin marcharse. En fin, dormiré en el coche y mañana me presentaré en casa, abrazaré a mis padres y pondré cara de hijo normal. Hasta donde pueda o sepa fingir.


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Diccionario jázaro, por Milorad Pavic

En apéndices I:

Y llegué a la conclusión de que las casas son muy parecidas a los libros: tantas alrededor de ti, pero sólo entrarás en algunas y menos aún son las que visitarás o habitarás por un tiempo más largo. En la mayoría de los casos, a ti te ha sido destinada una posada, una fonda, una tienda alquilada por una noche o un sótano. Y raramente, muy raramente, te darás cuenta de que vuelves a entrar, empujado por un temporal, en el mismo edificio habitado tiempo antes y pasas la noche de nuevo allí, recordando dónde habías dormido y cómo todo, aunque siga siendo lo mismo, había sido distinto, y en qué ventana amanecían las primaveras y por qué puerta se salía en otoño…


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