Primera carta de Michel Houellebecq a Bernard-Henri Lévy en “Enemigos públicos”

Querido Bernard-Henri Lévy:

Todo, como se suele decir, nos separa, excepto un punto fundamental: tanto usted como yo somos individuos bastante despreciables.

Especialista de números descabellados y payasadas mediáticas, usted deshonra hasta las camisas blancas que lleva. Íntimo de poderosos, bañado desde la infancia en una riqueza obscena, es emblemático de lo que algunas revistas un poco de baja estofa como Marianne siguen llamando la «izquierda-caviar», y que los periodistas alemanes denominan con más finura la Toskana-Fraktion. Filósofo sin pensamiento, pero no sin amistades, es además el autor de la película más ridícula de la historia del cine.

Nihilista, reaccionario, cínico, racista y misógino vergonzoso: sería hacerme un honor excesivo encasillarme en la poco apetitosa familia de los anarquistas de derecha; fundamentalmente soy solo un patán. Autor insulso, sin estilo, accedí a la notoriedad literaria gracias únicamente a una inverosímil falta de gusto cometida, hace varios años, por críticos desorientados. Desde entonces, mis provocaciones jadeantes han acabado cansando.

Entre los dos simbolizamos perfectamente el apoltronamiento espantoso de la cultura y la inteligencia francesas, recientemente señalado, con severidad pero con justeza, por la revista Time.

No hemos aportado nada a la renovación de la escena electro francesa. Ni siquiera figuramos en los créditos de Ratatouille.

Se reúnen las condiciones del debate.


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El corazón de Ulises, Javier Reverte

“Los griegos construyeron una ética laica, casi clandestina, mientras tenían a sus dioses en los altares. Es el noble empeño de todas las edades: buscar la alegría desde el escepticismo, desde la desesperanza; arrojarse a los caminos del dolor con el ánimo de la libertad y de la valentía; soñar una vida mejor desde la comprensión de que casi todo es indigno; indagar en el corazón de los hombres en busca de aquello que nos hace nobles, mientras nadamos en una sucia charca rodeados de otros hombres innobles. Ésa fue la gran tarea de la literatura y el pensamiento griegos, y ésa será siempre la tarea de la cultura de cualquier tiempo esperanzado.”


Vaso de Ulises y las Sirenas, V a.C

Sobre mi escritura y Twitter (fragmento de mi cuarta novela)

Más vale que recoja mis bártulos y me vaya, ahora que puedo hacerlo por mi propio pie y no escoltado por dos simpáticos señores. Iba a escribir, que recoja mis escombros…, pero no he necesitado ponerme intensito. Una vez más me he quitado el veneno con la escritura. He resucitado tantas veces, que ya ni espero al amanecer. Vaya, esta última frase me da para un tuit. Lo cierto es que no puedo quejarme de Twitter, la de mierda interior que he descargado sobre el pajarito azul, y qué bien la filtra sin marcharse. En fin, dormiré en el coche y mañana me presentaré en casa, abrazaré a mis padres y pondré cara de hijo normal. Hasta donde pueda o sepa fingir.


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Diccionario jázaro, por Milorad Pavic

En apéndices I:

Y llegué a la conclusión de que las casas son muy parecidas a los libros: tantas alrededor de ti, pero sólo entrarás en algunas y menos aún son las que visitarás o habitarás por un tiempo más largo. En la mayoría de los casos, a ti te ha sido destinada una posada, una fonda, una tienda alquilada por una noche o un sótano. Y raramente, muy raramente, te darás cuenta de que vuelves a entrar, empujado por un temporal, en el mismo edificio habitado tiempo antes y pasas la noche de nuevo allí, recordando dónde habías dormido y cómo todo, aunque siga siendo lo mismo, había sido distinto, y en qué ventana amanecían las primaveras y por qué puerta se salía en otoño…


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Matadero Cinco

Uno de mis fragmentos favoritos de toda la literatura, por Kurt Vonnegut:

“En cierta ocasión Rosewater dijo a Billy una cosa muy interesante sobre un libro que no era de ciencia ficción. Dijo que todo lo que podía saberse de la vida estaba en Los hermanos Karamazovde Fédor Dostoievski. Y luego añadió:

Pero eso ya no es suficiente.

Otra vez, Billy oyó que Rosewater le decía a un psiquiatra:

−Creo que ustedes, muchachos, van a tener que inventarse un montón de mentiras bien dichas, o la gente no querrá seguir viviendo”.

Philip Roth

En las culturas con censura, donde todo el mundo vive una doble vida –de mentiras y verdades−, la literatura se convierte en un modo de preservar la vida, ofreciendo a la gente un resto de verdad a que aferrarse. También es cierto, creo, que en una cultura como la mía, donde nada sufre censura, pero donde los medios multitudinarios nos someten a una invasión de inanes falsificaciones de los asuntos humanos, la literatura también es un modo de preservar la vida, y ello aunque la sociedad apenas la tenga en cuenta.

Borges

EL GOLEM

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
“esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.”
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ‘¿Cómo’ (se dijo)
‘pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?’

‘¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?’

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Rafael Alberti

Segundo recuerdo

                        … rumor de besos y batir de alas…Segundo recuer rumor de besos y batir de alas

                                 Gustavo Adolfo Bécquer

También antes, 
mucho antes de la rebelión de las sombras, 
de que al mundo cayeran plumas incendiadas 
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio. 
Antes, antes que tú me preguntaras 
el número y el sitio de mi cuerpo. 
Mucho antes del cuerpo. 
En la época del alma. 
Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo 
la primera dinastía del sueño. 
Cuando tú, al mirarme en la nada, 
inventaste la primera palabra. 


Entonces, nuestro encuentro.

Kafka; quiero escribir emails como él escribía cartas

¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas podían comunicarse mediante cartas? Se puede pensar en una persona distante, se puede aferrar a una persona cercana, todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican, en efecto, enormemente. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo; y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, que es la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano, pero ya no sirven, son evidentemente descubrimientos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso, después que el correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilos. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros en cambio pereceremos.