Matadero Cinco

Uno de mis fragmentos favoritos de toda la literatura, por Kurt Vonnegut:

«En cierta ocasión Rosewater dijo a Billy una cosa muy interesante sobre un libro que no era de ciencia ficción. Dijo que todo lo que podía saberse de la vida estaba en Los hermanos Karamazovde Fédor Dostoievski. Y luego añadió:

Pero eso ya no es suficiente.

Otra vez, Billy oyó que Rosewater le decía a un psiquiatra:

−Creo que ustedes, muchachos, van a tener que inventarse un montón de mentiras bien dichas, o la gente no querrá seguir viviendo».

Philip Roth

En las culturas con censura, donde todo el mundo vive una doble vida –de mentiras y verdades−, la literatura se convierte en un modo de preservar la vida, ofreciendo a la gente un resto de verdad a que aferrarse. También es cierto, creo, que en una cultura como la mía, donde nada sufre censura, pero donde los medios multitudinarios nos someten a una invasión de inanes falsificaciones de los asuntos humanos, la literatura también es un modo de preservar la vida, y ello aunque la sociedad apenas la tenga en cuenta.

Borges

EL GOLEM

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
«esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga.»
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ‘¿Cómo’ (se dijo)
‘pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?’

‘¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?’

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Rafael Alberti

Segundo recuerdo

                        … rumor de besos y batir de alas…Segundo recuer rumor de besos y batir de alas

                                 Gustavo Adolfo Bécquer

También antes, 
mucho antes de la rebelión de las sombras, 
de que al mundo cayeran plumas incendiadas 
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio. 
Antes, antes que tú me preguntaras 
el número y el sitio de mi cuerpo. 
Mucho antes del cuerpo. 
En la época del alma. 
Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo 
la primera dinastía del sueño. 
Cuando tú, al mirarme en la nada, 
inventaste la primera palabra. 


Entonces, nuestro encuentro.

Kafka; quiero escribir emails como él escribía cartas

¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas podían comunicarse mediante cartas? Se puede pensar en una persona distante, se puede aferrar a una persona cercana, todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican, en efecto, enormemente. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo; y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, que es la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano, pero ya no sirven, son evidentemente descubrimientos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso, después que el correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilos. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros en cambio pereceremos.

Harold Bloom

Considero El canon occidental de Harold Bloom una especie de biblia literaria. Da igual por donde se abra, te inspira amor hacia la literatura y hacia sus mejores profetas. Aquí va una de las innumerables pruebas:

«Desde una perspectiva puramente literaria, esta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud, siguiendo furtivamente a Shakespeare, nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos».

Emily Dickinson

POEMA 258

Hay un cierto Sesgo de luz,

las Tardes de Invierno –

que oprime, como el Peso

de los Cantos de la Catedral –

Una celestial Herida nos inflige –

no deja cicatriz,

sino diferencia interna,

donde los Significados, son –

Nadie puede enseñarlo – Ninguno –

este es el sello de la Desesperación –

una aflicción Imperial

que nos envía el Aire –

Cuando llega, el Paisaje escucha –

las Sombras – contienen el aliento –

cuando parte, es como la Distancia

en la mirada de la Muerte –

Walt Whitman

Soy el poeta del cuerpo,

y soy el poeta del alma.

 

Los goces del cielo están conmigo y los tormentos del

infierno están conmigo,

los primeros los injerto y multiplico en mi ser… los

últimos los traduzco a una nueva lengua.

 

Soy el poeta de la mujer tanto como del hombre,

y digo que es tan grande ser mujer como ser hombre,

y digo que nada es tan grande como la madre de los

hombres.