Guardianes de la Galaxia

 

Año: 2014

Director: James Gunn

Fue escuchar por pura casualidad a Garci que esta película no era tanto como decían, y entrarme unas irreprimibles ganas de verla. El cine comercial tiene tantas vertientes como cualquier otro, y el de la ciencia ficción, es uno de los pocos que veo con verdadero gusto aunque espere poco de la película. No ocurrió así en esta ocasión; gracias Garci por picarme la curiosidad.

Sin duda estamos ante una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años, y sin duda, ante la más divertida. Se trata por supuesto de una manufactura yanki edulcorada, pero de una manufactura ágil, entretenida, con un humor a contrapelo, y unos efectos especiales que dan espectacularidad y brillo creando contextos creíbles dentro del juego que la película se trae de continuo: somos protagonistas, y somos malos de buen corazón, y sí, lo has visto millones de veces, pero nosotros sabemos jugar bien a esto.

Y juegan bien porque sus protagonistas están muy bien construidos, y los guionistas saben jugar y descojonarse de los tópicos. Ese gamberrismo de que las reflexiones puedan llegar en plena borrachera, o que haya continuos juegos del lenguaje, o que la música de los 70 viaje por las estrellas, son puntos de una peli que suma un acierto tras otro dentro de lo que busca.

Por último, diré que todos quisiéramos ser Groot, el personaje, poesía/mamporrera, del que resulta difícil no enamorarse.

Mulholland Drive

Título original: Mulholland Drive (AKA Mulholland Dr.)

Año: 2001

Director: David Lynch

 

Aún no tengo muy claro qué es lo que acabo de ver, pero decido ponerme a escribirlo antes de que lo olvide… o de que lo tenga claro.

Creo que es una muy buena película de David Lynch, de quien su psiquiatra y su psicólogo (y aún me atrevería a hablar en plural para cada caso –y que me perdonen por usar el genérico) se deben sentir muy orgullosos. Creo que tengo una interpretación final llena de agujeros pero interpretación al fin y al cabo, que es mía, y que seguro es muy diferente a muchos que la hayan visto; es más, quizá haya una interpretación para cada espectador, lo cual la hace grande, y tal vez ilógica, pero grande sin duda. Creo que Naomi Watts demuestra ser una actriz espectacular en todos los registros que ejecuta. Y creo que es la película con la escena de mayor contenido sensual que he visto en mucho tiempo.

Por último, si eres raro, te gusta lo onírico, la belleza, David Lynch, armar puzles, desesperarte, todo junto o al menos una parte, anímate a verla y dale una oportunidad… si es que no lo has hecho aún.

Canciones del segundo piso

Título original: Sånger från andra våningen (Songs from the Second Floor).

Año: 2000

Director: Roy Andersson

 

Ni mucho menos es habitual que reseñe todas las películas que veo, y ni siquiera reseño todas las películas que me gustan. Pero “Canciones del segundo piso”, supe que iba a reseñarla desde la primera escena, y eso sí que es inusual.

Hace mucho tiempo, quizá “El Ángel Exterminador” de Buñuel sea la respuesta a, ese tiempo, que no veía una película tan simbólica ni tan agobiante. Para justificar tales palabras tengo multitud de ejemplos, pero me basta con referirme al atasco inexplicable que sufre la ciudad, del que no hay forma de huir.

 Desde luego no es una película para corazones finos, o mejor, delicados, o más preciso aún, sensibleros. Es sucia, dura, desconcertante… y por momentos bella. Si la sordidez más sorprendente puede ser considerada de algún modo bella.

Lo diré de otro modo, estamos ante un carrusel de absurdos cargados de sentidos, y de sentidos sin aparente sentido, cargados de crítica.

Mi memoria es pobre, pero arriesgaría un par de euros a que desde “Eolo”, no me metía entre pecho y espalda una película que me impactara tanto.

Es imposible quedarse con una escena porque me quedaría con casi todas. Sin embargo y por resaltar una, me quedaré con el millonario que cumple cien años. La película, cargada de metáforas, descarga ahí toda la mala baba de la esencia del ser humano, véanla y díganme si miento. Para compensar tanta debilidad, ¿por qué no agarrarme a la fuerza de las voces que atruenan en el metro? Para finalizar, decir que la última escena me dio más miedo que el 99% de las películas que pretenden infundir miedo.

La noche americana

Título original: La nuit américaine

Año: 1973

Director: François Truffaut

 

Una obra maestra. Debería finalizar la entrada con la frase anterior, pues todo lo que añada a partir de ahora perturbará la mejor definición que de esta película se puede dar. Pero ya deberían saberlo, no sé callar.

Y una obra maestra de lo más atípica para mis sentidos, en tanto que la visioné de un modo tranquilo, desapasionado, y sin embargo, consciente de la maravilla que tenía ante mí. No me zarandeó el alma, el corazón, o los intestinos, pero su estética y su temática me caló profundo  hasta aseverar de modo indiscutible la etiqueta de película imprescindible.

Truffaut haciendo de director de cine que habla sobre el rodaje de una película, me parece ya de por sí una combinación de espejos imposible de superar, más cuando el juego se produce con la mayor de las naturalidades y sin ninguna pretensión. Vida es lo que rezuma la película. Vida y sus problemas. Vida envuelta en cine, y cine envuelta en vida.

Hay muchos motivos para no perdérsela, pero no quiero extenderme y, acabo con este:  la fuerza que irradia la belleza de Jacqueline Bisset. En alguna de sus miradas, y debido a mi insoportable cursilería, pude encontrar, no la sensualidad aparente, sino la misma idea de belleza reencarnada. Acabo y trato de arrancarme esa mirada, consciente de que no es para mí. O quién sabe, pues hay mujeres que sí son mágicas.  

La edad de la ignorancia

L’Age des ténèbres (Days of Darkness)

Año: 2007

Director: Denys Arcand

Se puede decir que existen películas imprescindibles, a catalogar como obras maestras bajo cualquier criterio estético, histórico, o crítico que se precie. Y sin embargo, el impacto personal que te provocan, su huella, puede no pasar de unas horas. Por otra parte, puede haber buenas películas (y por qué no, películas horribles) que sin ser obras maestras, te horadan bien hondo. Como ya se habrá adivinado, para mí, La edad de la ignorancia, pertenece al segundo grupo. Se trata de una buena película, sin más, que sin embargo me deja una huella profunda.

Este título (y en general la obra de Denys Arcand) tiene la virtud de plantear buena parte de mis angustias. Y por supuesto, no tiene la bondad de sacarme de ellas, sino que me las deja bien dentro, como no puede ser de otra manera.

Se trata de una película difícil, una crítica furibunda del modo de vida occidental, donde el protagonista, Jean Marc, a lo que aspira en buena parte del film, es a realizar una huida hacia delante. Se puede decir que ha tenido cierto éxito en la vida, pero una pátina de mediocridad le ha envuelto hasta provocar un hedor del que solo escapa gracias a su imaginación. Pero el mayor problema radica en que escapa hacia los modelos de éxito que nos vende la rueda capitalista occidental, y el asunto, como no puede ser de otro modo, termina por hacer crac.

La cuestión que la película me plantea es, ¿se puede escapar del sinsentido reflexionando sobre el sinsentido? La película, no creo que sea un spoiler decirlo, acaba en un respiro, pero nunca en una solución.

Para rebajar tanta tensión diré que aunque por lo precedente no lo parezca, se trata de una comedia plagada de surrealismo y de ciertos clichés divertidos donde es posible que el espectador se vea identificado. Eso sí, no son clichés de risa fácil, sino de risa irónica, dura tal vez, de esa que no sabes si te hace gracia, o te molesta porque te deja desnudo e indefenso.