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En el universo todo es relativo excepto nuestra absoluta y desconcertante fragilidad. No somos el rey pero tampoco el peón. Por supuesto no somos la mano que mueva nada, más quisiéramos ser una casilla, incluso el triste imán oculto que sujeta las piezas. La verdad es que me atrevería a decir que ni siquiera estamos en el tablero. Y sin embargo también cabe afirmar que mientras no se demuestre lo contrario, hemos inventado el juego.

  La fuerza de la torre Joachim Lehrer

La fuerza de la torre cerca de las nubes
© Joachim Lehrer

4ª Tanda (selección de tuits publicados)

1. Me rompió el corazón tras una corazonada que me llegó al alma.

2. −Cierto, me encariño de todos mis errores −le dije a la psicóloga−. Si no, tú y yo no estaríamos desnudos.

3. Forcé el límite y me rompí de nuevo. Cacho a cacho me rehíce. Sonreí. En esta ocasión había llegado un poco más lejos.

4. Ya que no me soñarás, aspiro a soñarte, soñando que sueñas conmigo.

5. Presentó una denuncia a la Esperanza por dejación de funciones.

6. ¡Por fin mi Fortuna es ceniza! –Gritaba lleno de júbilo− ¡Podré comenzar de nuevo!

7. Se zambulló en sus tentaciones para arrancarlas el poder que sobre él tenían. Lo consiguió, y ahora es una sombra.

8. Se zambulló en sus tentaciones para arrancarlas el poder que sobre él tenían. No encuentra el fondo.

9.

−Tienes todo el derecho a no quererme pero ninguno, a que yo no te quiera.

−Pero, por qué, hace ya 20 años.

−Y tres días.

10. La noche es el precipicio, que sustituye al precipicio que tú eras.

11. Llegó a odiar tanto, que por las noches mataba luciérnagas.

12. Ella encontró el orden en mi caos.

13. Arrastró la esperanza hasta el vertedero. La arrojó. Al darse la vuelta, la esperanza ya se había deslizado en su bolsillo.

14. Huyendo de la fe, he movido montañas.

15. A cada paso estás más lejos. A cada paso, más adentro.

16. Cuando leo te encuentro, y cuando escribo también. Estás muerto, sí, pero aún te tengo.

17. Aspiro a vivir con los límites rotos entre literatura y vida, y a morir del mismo modo. Así moriré un poco menos.

18.

−Si no lo he leído, doctor, no lo he vivido. ¿Es grave?

−Para empezar cierre ese libro.

19. No pretendas que sea posible el fuego en el corazón, y la paz en el espíritu.

20. Más quisieran muchas victorias ser como tu derrota.

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En mitad del concierto de cámara, una pareja de entre el público comenzó a gritarse. Ante el estupor de los músicos y del resto de los asistentes, el hombre y la mujer que discutían terminaron, por llegar al siguiente acuerdo: la novela es carne, la poesía corazón, y el ensayo cerebro.

Poco después, con el escándalo todavía a flor de piel en toda la sala, la pareja llegó a un acuerdo, esta vez sin necesidad de alzar la voz: las obras maestras combinan sus características del mejor de los modos posibles.

Se disponían a firmar la paz definitiva con una sonrisa y un beso, cuando desde el escenario, uno de los violinistas del cuarteto de cuerda, exhortó a la pareja para que explicaran qué pasaba con el teatro, y cómo habían sido capaces de excluirlo. Ellos reconocieron que su olvido era imperdonable, y volvieron a gritarse.