Desde el otro lado

¡Paren las máquinas, que respiro!
El otro lado no es sino una resaca a cervezas pedorras.
Estreno junio, a 9, a 3 días de los 26.
Joder, ya 26. Seguimos vivos, que no es poco. No quiero dramatizar, no lo haré. No quiero pensar, no lo hago. Quiero escribir. Y volver. Y volver a volver.
No me queda sino aprender alemán y encontrar un trabajo. Casi nada.
Tengo resaca, y los huevos me llegan hasta el suelo de lo vago que estoy.
Y qué decir de la puta música que está machacando mis oídos desde que me ha levantado ¡Callarla!
¡Callen todos! ¡Que se oiga tu voz! SSSSS Que no te oigan no vaya a ocurrir.
La incoherencia como sistema, vaya coherencia.
Tengo que hacer más a menudo esto, ¿el qué? El ver venir y no vencer, sino dar vueltas, y sentir la estupidez anegando cada poro.
Los ojos están cansados, ¿del mundo? Hoy del espejo, mañana espero que vuelvan a la normalidad: una locura.
Creo que ya has divagado por senderos curvos, estaría bien que ahora dijeras algo coherente. Está bien, escribiré lo mejor que he escrito nunca:

5

La razón es una puta que se vende al mejor postor, el mejor postor a veces es inteligente, la mayoría de las veces no, tan sólo fuerte. El fuerte usa la violencia para llevar razón, la razón se convierte en violencia, la violencia-razón escribe la historia de la humanidad, nosotros somos la consecuencia de esa puta razón violenta que únicamente de vez en cuando se acuesta con algún cliente que merece la pena ser follado. Yo no llego a ser desgraciadamente uno de esos clientes, pero disfruto como voyeur del acto sexual entre la razón puta y quien sabe que la honestidad no está en el cuerpo, ni en el alma, sino en el acto libre que se desembaraza de la historia-violenta-razonadora, y salva a ambos, cuando salvar sólo significa vivir desengañado de tanta historia, tanta violencia, y tanta razón.

Fisuras y búsqueda

Tu oronda pereza cerzena hasta la raíz del impulso de la acción. Todavía no hay antídoto, pero prometo seguir buscando por ti para acabar con tanto lenitivo, con tanta adormidera. Hace mucho que rechazas las distintas «naturalezas humanas», pero te podrías colgar un cartelito que dijera: Dios me hizo con una costilla abúlica. Lástima que no creas en Dios, pero a este paso dejarás de creer también en las costillas. Una vez me lo dijiste a mí, ahora te lo digo yo: ¡Levántate y anda!
Lázaro, me voy a la cama.
Encontrémoslo, porque si no la tumba temprana mejor que la tardía es tu mejor destino, y no eres digno todavía de gusanos.

Albert Spies

«Si creéis que ahorcándonos podéis acabar con el movimiento obrero … el movimiento del cual los millones de oprimidos, los millones que laboran en la miseria y la necesidad esperan su salvación, si ésta es vuestra opinión, ¡entonces ahórcanos! Aquí pisoteáis una chispa, pero allí y allá, detrás de vosotros, frente a vosotros, y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo. No lo podréis apagar».
Albert Spies (ejecutado en Chicago el 11 de noviembre de 1887).

El 1º de mayo de 1890 se celebró el primer día internacional de los trabajadores tras el acuerdo en el año anterior del Congreso Internacional Obrero Socialista, y en conmemoración de los mártires de Chicago que se manifestaron en 1886 por una jornada laboral digna, y que fueron presa de la violencia e injusticia que todavía hoy acostumbra.

Kurt Vonnegut

Hace unos días me topé con la noticia de la muerte de un escritor norteamericano que no había oído en mi vida, Kurt Vonnegut, leí la noticia y me interesó su obra, recomendaban «Matadero número cinco» como uno de los mejores alegatos del siglo XX contra la guerra. Ahora lo estoy leyendo y puedo decir que el libro es muchas cosas, entre ellas, muy bueno. De este «Matadero» saco la siguiente cita:
«En cierta ocasión Rosewater dijo a Billy una cosa muy interesante sobre un libro que no era de ciencia ficción. Dijo que todo lo que podía saberse de la vida estaba en Los hermanos Karamazov, de Fedor Dostoievski. Y luego añadió:
-Pero eso ya no es suficiente.»

El sueño a muerto, ¡viva el sueño!

El mundo es ahora tu objetivo, aunque no te engañes, al mundo tú le importas una mierda -tampoco pasa nada pues no eres excepción alguna.
Recupera tus alas si puedes, si no, corre, si tampoco, camina, y si aún así, no hay manera, pues arrástrate. Sólo hay que moverse, aunque bailar sea mejor, y volar el sueño tan anhelado.
Las cosas no están tan mal como cupiera pensar, y caben muchas cosas, tantas que ése es uno de los problemas, solución puede que también.
Te observo y no me lamento, por momentos me entristezco por ti, pero no te preocupes, no llego a la compasión: todavía te queda fuerza.
Lee, escribe, respira y agótate, son buenos bálsamos, pero no te quedes ahí, no necesitas adormideras sino vida. ¿Dónde está la vida que tú buscas?, eso sólo lo puedes encontrar tu mismo, y da absolutamente igual que viva en tus entrañas o en tu corazón. Así que sal a olisquear ese mundo de fantasía, realidad y fricción. Disfruta y sufre, pero sobre todo resiste con una sonrisa.

Crónicas de una derrota

El 1 de abril de 1939 el ejército nacional (antes sublevado), alcanza sus últimos objetivos militares; la guerra incivil española ha terminado, el medio análfabeto Franco comandará los designios de la más vieja-nueva España durante casi 40 años.
El 1 de abril de 2007 mi vida toma un nuevo rumbo definitivo, después de algo más de seis años de felicidad sin mácula, se acaba mi relación con Belén (creo que será la única vez que diga su nombre).
Salvando las distancias y el tiempo, hay tragedias que se viven paralelas. No sólo se trata de esa pequeña coincidencia en el calendario, no sólo es que terminara el libro, «Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie», el 31 de marzo. Sino que lo trágico y característico por lo que escribo esto es que en mi persona se congregaron en cierto modo las dos tragedias de un modo simultáneo; y es que fue precisamente en la misma semana, durante los mismos siete días, en los que se descompuso el libro mencionado en mis manos, y la expulsión del paraíso en mi corazón, siete días que desembocaron en ese 1 de abril. He aquí la razón por la que me atrevo a llevar a cabo tan peregrina comparación.
Si siguiera con los paralelismos me embarraría por doquier faltando a la estética más elemental, y también, por supuesto, a la ética. Pues bien, lo haré. No tengo la menor duda de que ambos fuimos la República, con sus errores que duda cabe (aunque bastantes menos que la del 31-39), pero con sus sueños y felicidad, no hay duda. Sin embargo, tuvimos nuestra sublevación injustificada caciquil y fraticida, que nació de dentro de ella dirigida quién sabe si por una mano teológica o demoníaca, definitiva en cualquier caso. Ella dejó que nos arrebataran lo mejor que hemos tenido ambos en nuestra vida, y a mi no me ha quedado otra que marcharme hacia el exilio.
Puedo decirlo sin apenas exagerar, soy un Exilio de ese Edén del que no sé si volveré a cruzar algún día el portón. Tal vez tenga que decidir primero no si puedo, algo ya difícil de por si, sino sobre todo si quiero -hay paraísos que no son más que ruinas y si quieres vivir en ellos debes tener claro que se exige mucho trabajo para poder rehabilitarlos al menos hasta la decencia.
Quien sabe si tendré un feliz 20 de noviembre, o un mejor 14 de abril, o quizá una tumultuosa transición. Con seguridad, eso sí, puedo hablar de la fuerza de mis maquis, o de los fuertes intentos diplomáticos que parte de mi Exilio lleva a cabo por recuperar el gobierno. Todo es confusión, pero el dolor es real; otro paralelismo más.
Es hora de empezar a cerrar la herida, de quemar el resentimiento. Que haya humo pero que no ardan los cimientos, pues hay ruinas más maravillosas que perfectos mundos recién construidos.