El ascensor

La puerta del ascensor se cierra. El hombre, la mujer y la niña, suben hasta la última planta.

Francisco Roca

Odio los espacios cerrados, siento que me dejan al descubierto. Qué mira esta cría, ¿mis manos?

Ni siquiera desollándome la piel logro zafarme del olor a pescado. Cortar cabeza, abrir tripa, sacar entrañas. Una y otra y otra vez hasta que las merluzas, gallos, boquerones, espadines, arenques, percas, caballas… me impregnan y no hay agua ni perfume que me libre de su hedor. ¿Cómo voy a conquistar así a nadie, cómo no sentir odio, cómo no arrepentirme de la promesa que le hiciera a mi abuelo, cuando descubrió que su nieto era un sádico, y me hizo prometerle que nunca más volvería a intentar cortarle la cabeza ni sacarle las tripas a un ser humano… cualquier día me rindo.

La mujer es bonita, podría servirme. Le sonrío.

María Barco

Todo el día aguantando a viejos y ahora este olor. Seguro que es la cría, el hombre es demasiado guapo. Y esos ojos tan azules, tan dulces, con los que me ha mirado. Ahora creo que se fija en mis piernas, o en el culo. Hace como que se observa las manos, pero estoy segura que se muere por hacerme un cumplido, y por… jiji.

Maldita niña, ¿por qué me sonríe? No hay nada más molesto que un hijo. ¡Cómo espera Juan que le quiera dar nada menos que tres! Que los tenga él con quien quiera, pero no conmigo. Mi figura, mi juventud, mis pechos, que le den al espíritu maternal.

Marina Castillo

Qué mujer más bonita, de mayor quiero ser como ella. Y qué labios más rojos, ojalá mamá me dejara maquillarme así, pero es tan antigua. Y qué guapo es él, seguro que no es tan bruto como papá, que quiere que estudie mucho, que no tenga móvil, que no esté sola en la calle. ¡Qué aburridos son papá y mamá! ¡Normal que me escape de casa! Si pudiera cambiar de papá y mamá… Seguro con este señor y con esta señora viviría muy feliz. Huele raro.

Entrevista en la SER

A Vivir Madrid

A partir del minuto 24, la entrevista que me hicieron hace justo ahora un mes tras la revolución que se montó con el hastag #Versatubillete y el relato «La realidad se nos fue de las manos«. Por si algún loc@ quiere pasar su tiempo escuchándome en lugar de meter la cabeza en el congelador para sobrevivir a este tiempo. Aunque ambas ideas no son incompatibles 🙂

Gracias a todos los que participaron de aquella locura, en especial a @SrtaChinaski y @Laurita_Palmer.

4ª Tanda (selección de tuits publicados)

4ª Tanda (noviembre)

1. Me rompió el corazón tras una corazonada que me llegó al alma.

2. −Cierto, me encariño de todos mis errores −le dije a la psicóloga−. Si no, tú y yo ahora no estaríamos desnudos.

3. Forcé el límite y me rompí de nuevo. Cacho a cacho me rehíce. Sonreí. En esta ocasión había llegado un poco más lejos.

4. Ya que no me soñarás, aspiro a soñarte, soñando que sueñas conmigo.

5. Presentó una denuncia a la Esperanza por dejación de funciones.

6. ¡Por fin mi Fortuna es ceniza! –Gritaba lleno de júbilo− ¡Podré comenzar de nuevo!

7. Se zambulló en sus tentaciones para arrancarlas el poder que sobre él tenían. Lo consiguió, y ahora es una sombra.

8. Se zambulló en sus tentaciones para arrancarlas el poder que sobre él tenían. No encuentra el fondo.

9.−Tienes todo el derecho a no quererme pero ninguno, a que yo no te quiera.

−Pero por qué, hace ya veinte años.

−Y tres días.

10. La noche es el precipicio, que sustituye al precipicio que tú eras.

11. Llegó a odiar tanto, que por las noches mataba luciérnagas.

12. Ella encontró el orden en mi caos.

13. Arrastró la esperanza hasta el vertedero. La arrojó. Al darse la vuelta, la esperanza ya se había deslizado en su bolsillo.

14. Huyendo de la fe, he movido montañas.

15. A cada paso estás más lejos. A cada paso, más adentro.

16. Cuando leo te encuentro, y cuando escribo también. Estás muerto, sí, pero aún te tengo.

17. Aspiro a vivir con los límites rotos entre literatura y vida, y a morir del mismo modo. Así moriré un poco menos.

18. −Si no lo he leído, doctor, no lo he vivido. ¿Es grave? −Para empezar cierre ese libro.

19. No pretendas que sea posible el fuego en el corazón, y la paz en el espíritu.

20. Más quisieran muchas victorias ser como tu derrota.