A propósito de Llewyn Davis

Por una razón lógica a todos nos gusta escuchar historias de perdedores. La razón no es otra que la de hacernos sentir mejor al compararnos con tales protagonistas. Los Cohen nos sirven el retrato de un perdedor de primera. La película va por buen camino en todo momento, pero hacia el final se vuelve trascendente, y cuando Llewyn Davis se «cruza» con Bob Dylan, el asunto alcanza el éxtasis. Por momentos resulta tan desesperante como la vida misma.

Boris Yellnikoff

Boris Yellinkoff (Larry David) es el personaje principal de la maravillosa película «Si la cosa  funciona», de Woody Allen. Dejo dos de sus mejores frases:
“Si el universo se detiene, cómo no lo vamos a hacer nosotros”.
“Aprovecha todo el amor que puedas dar o recibir. Toda la felicidad que puedas birlar o brindar. Cualquier medida de gracia pasajera, si la cosa funciona…”

La venus de las pieles

«La venus de las pieles» (2013) es una película que desprende sensualidad y arte por todos sus poros. Dos actores, dos, son suficientes para envolverte y atraparte hasta el final. Un final que se presume difícil para dar redondez a la obra, pero donde Polanski tampoco defrauda tras varios giros difíciles, y sin embargo acertados. Un peliculón lleno de fuerza y sexualidad sin un solo beso real. Teatro, literatura, cine y vida, fundidos para dar lo mejor de sí.

Espejos

Mi reflejo empezó a hablarme sin que le diera permiso, estábamos en un tugurio, borrachos y a punto de perder la escasa dignidad que nos quedaba.
−No lo hagas –me dijo.
Cerré los ojos por un momento. Tal vez me dormí. Una eternidad más tarde seguíamos frente a frente. Pensé en romperle la cara, no por lo que me había dicho sino por callarse. Al final volvió a abrir la boca. Le escuché con atención.
−El escritor está condenado, la felicidad no está hecha para él, su deber es recorrer los recovecos profundos del alma, asomarse a los precipicios, paladearlos, arrojarse a ellos si es preciso. A cambio será suya la intensidad. La intensidad que otros solo conocerán en el amor o en el desamor, y en otras mentiras de más baja estofa, pero que nosotros tendremos al alcance de la mano, a diario, y en ambos extremos de la cuerda, cuando rebozados en el fango nos sacuda un verso, una frase, una idea y nos elevemos hasta tocar el cielo.
Confundí el cielo con el espejo y comencé a tocarlo con la mano. Entonces llegaron los golpes en la puerta. Todo estaba borroso. Sentí que el reflejo quería continuar hablando, que iba a pontificar sobre lo que debía hacer cuando saliera del servicio. Puse mi frente contra su frente, y le dije:
 −Shhh…
Al salir sonreí al impaciente que me miró perdonándome la vida. Llegué a base de empujones hasta mi vaso de vodka, lo agarré con fuerza y me dispuse a zanjar la cuestión. Ni siquiera supe si hacía caso al del espejo, o a mí.
Resultado de imagen de alcohol y literatura

Por una botella de whisky

           Javier abrió la puerta de su casa, dejó las llaves en el recibidor, no quiso mirar su rostro en el espejo, y sin quitarse las zapatos se tumbó en el sofá. Era domingo por la mañana y las cosas no habían salido según lo previsto.
         En su sofá verde pistacho repasó mentalmente la noche anterior buscando una respuesta. La única que encontró fue la que él mismo dio cuando ella le había preguntado:
−¿Qué es lo más inútil que hay en tu casa?
A lo que Javier, cuando las cosas parecían marchar, contestó:
         −Una botella de whisky… y una pistola.
         Sin embargo la conclusión de repasar la noche anterior fue que, desde luego, las cosas no habían salido bien, o que habían salido tan mal, que necesitaba de la botella de whisky.
Javier llevaba años sin probar nada que fuera más allá de la cerveza y el vino, y cuando un amigo le regaló la botella de whisky, este le dijo ante la mala cara que puso que: «No me mires así, y no tengas prisa, a la botella ya le llegará su hora». Su amigo lo dijo con una sonrisa, pero a él le sonó a amenaza. Una amenaza que desde entonces parecía mirarle desde el lugar que la botella ocupaba en la cocina. Una amenaza que en ese momento se cumplía: la hora había llegado.
Con el tercer whisky decidió a llamar a su jefe. El jefe no cogió el teléfono pero Javier dejó un mensaje en el que le decía lo que pensaba.
La luz se filtraba con fuerza por las ventanas y la cortina, y la botella iba por la mitad cuando Javier cogió de nuevo el teléfono para llamar a su ex mujer. Él soltó los reproches que se había guardado durante años, y ella terminó por colgar.
Una hora más tarde, con la botella casi acabada, llamó a su hija. En el cuarto tono iba a desistir, pero ella descolgó y preguntó:
−¿Qué quieres, papá?
Él dijo entonces cosas que no quería decir y que no sabe cómo dijo, y ella acabó llorando.
Muy borracho, se quedó dormido en el sofá. Despertó horas más tarde,  de noche, y con un fuerte dolor de cabeza. Al principio no recordó nada, pero luego vio que tenía un mensaje en el contestador de su teléfono.
−Tenemos que hablar –decía, escueto, su jefe.
Javier recordó las tres llamadas, la noche anterior…, miró la botella de whisky casi vacía. Mientras le daba el último trago pensó en la segunda cosa inútil que había en su casa.

Walt Whitman

De La Sociedad de los Poetas Muertos

No dejes que termine el día
sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite
el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer
de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque sólo en sueños puede ser libre el Hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.

«-Emito mis alaridos por los techos
de este mundo»,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,

No traiciones tus creencias.
porque no podemos remar en contra
de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «Poetas Muertos»,
te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «Poetas Vivos».

No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas ….

Un lugar en el mundo

“Cuanto más se sabe, más cerca se está de la magia”. Esta frase brillante, irónica, paradójica, redonda y perfecta, dicha por el geólogo Hans [José Sacristán] en, Un lugar llamado mundo, podría coronar un panegírico de motivos para ver esta película de Adolfo Aristarain.