Eduardo Galeano

Poco antes de llegar a su delirio:

«Como decía Paulo Freire, el educador que murió aprendiendo: Somos andando.
La verdad está en el viaje, no en el puerto. No hay más verdad que la búsqueda de la verdad. ¿Estamos condenados al crimen? Bien sabemos que los bichos humanos andamos muy dedicados a devorar al prójimo y a devastar el planeta, pero también sabemos que nosotros no estaríamos aquí si nuestros remotos abuelos del paleolítico no hubieran sido capaces de compartir lo que recolectaban y cazaban. Viva donde viva, viva como viva, viva cuando viva, cada persona contiene a muchas personas posibles, y es el sistema de poder, que nada tiene de eterno, quien cada día invita a salir a escena a nuestros habitantes más jodidos, mientras impide que los otros crezcan y les prohíbe aparecer. Aunque estamos mal hechos, no estamos terminados; y es la aventura de cambiar y de cambiarnos la que hace que valga la pena este parpadeo en la historia del universo, este fugaz calorcito entre dos hielos, que nosotros somos».

Horace Walpole

«La vida es una comedia para quienes piensan y una tragedia para quienes sienten».

Me he sentido seducido inmediatamente por esta máxima de arrebatadora certeza, que interpreto de modo que aquellos que piensan, ven la vida de un modo tan trágico, que sólo pueden experimentarla desde la comedia, mientras que aquellos que sienten por encima de todo, más bien la tienen por algo serio, y eso les aboca a la tragedia.
Puedo estar sobreinterpretando, no lo dudo, pero forma parte de mi comedia

Sartre y Shakespeare

¡Dejadme citar por dios! No os arrepentiréis.

Empiezo tirando de memoria y de película, no de libro y de exactitud. En «El rey Lear», del ruso Grigori Kozintsev, una maravillosa adaptación del clásico de Shakespeare, el bufón nos advierte en un determinado momento
«Fortuna, puta innoble, que cierras siempre la puerta al pobre».
Y más adelante y si no recuerdo mal, es el propio rey el que nos dice
«Los dioses juegan con nosotros como si fuéramos moscas, arrancándonos las alas y observando».
Sigo ahora con Sartre, ¡Siempre Sartre! En «A puerta cerrada», tres personajes son arrojados a una habitación de la que no podrán salir, están muertos y es el infierno, ahí devendrá la famosa sentencia sartriana de que el infierno son los otros. Permitidme dos citas de la obra
INÉS
«Yo soy mala; eso quiere decir que necesito el sufrimiento de los demás para existir. Una antorcha. Una antorcha en los corazones. Cuando estoy completamente sola, me apago. Durante seis meses ardí en su corazón: lo abrasé todo.»
Y más adelante, casi al final de la obra
GARCIN
«Así que esto es el infierno. Nunca lo hubiera creído… ¿Recordáis?: el azufre, la hoguera, la parrilla… ¡Ah! Qué broma. No hay necesidad de parrillas; el infierno son los otros.»
Lo mejor es que los protagonistas no son peores que la mayoría de nosotros, por lo que somos sus terribles espejos.