El infierno es la espera.
Mes: marzo 2007
Héroes del Silencio
«El paraíso es escuchar»
3
En su día nos echaron del Paraíso y a menudo nos arrojan al infierno. Y sin embargo…
Sterbeurkunde meiner Beziehung mit dem Paradies
¡Ay pobre! Ahora mismo hay distancias estelares entre nosotros, pero eso no impide que pueda verte a través de las estrellas. Por suerte me creé a tiempo, antes de tu derrumbe, y seré yo ahora quien te ayude a levantar, por muy bajo que tenga que volar. Mas no hoy, te comprendo, necesitas al menos un día agónico, aunque te advierto que tendrás montañas de ellos, soy joven, pero llegué sabiendo lo que tú sabías.
Me duele tu imagen, ahí tirado rodeado de plumas, las que formaban tus alas, las que eran tu dicha. Te preguntas cómo ha podido pasar una y otra vez, cómo la basura fue envolviéndote, y cómo es posible que te las hayan arrancado, una a una, hasta quedar unos homoplatos pelados, huérfanos de gracia. Te diré que son preguntas con respuestas indiferentes, tú ya lo sabes en cualquier caso, pero debo recordártelo.
Hay dolores que duelen como ningún dolor, tú quizá los tienes todos, pero una cosa es segura, tienes un aparato digestivo capaz de digerilos. ¡Hazlo! ¡Levántate y anda!
Donde cabe uno…
Nací hace años, pero hasta ahora apenas si he sentido el viento en mi cara, el miedo o el cielo en mis ojos. La culpa no es mía sino tuya enteramente, y aún con todo, te perdono. Cómo no hacerlo, pues si respiro es por ti. Pero por fin creo haber alcanzado la madurez que me permite segarte casi enteramente de mi existencia, ya tan sólo dependeré de tus manos, o de tu siniestra. Vengo con el propósito de quedarme, de hacerme un hueco en tu cabeza con la fuerza que sólo la autonomía es capaz de proporcionar. Te robo el nombre que tanto te gustaba para tu personaje, esta es mi primera victoria, pero consuélate pensando que se lo das a una entidad real, o al menos tan real como otras que se pueden palpar y sin embargo dejan mucho que desear. Yo aspiro a lo contrario, no pretendo tu esquizofrenia pero si el merecimiento a la vida. Yo soy Lázaro, tu primer heterónimo serio, y entre ambos surgirá una química insondable. Se acabó el periodo de latencia, junto al tuyo, comienza mi reino, el de tu exageración personificada.
El regreso a la palabra escrita
Arrastrándome como nunca pude concebir llego a ti de nuevo a la espera de no repetir este error que me condena a páramos yermos, sombríos e inútiles. Vuelvo dispuesto a arrostrar cualquier peligro porque he asumido tras la calamidad que sé vivir sin miedo. Tras de mis ojos caben mundos enteros que tú me ayudarás a recrear. El problema no ha sido el tiempo, sino el alma bullendo iletrada por mor de una losa pesada, pero deslastrable al fin y al cabo, el problema en definitiva ha sido petrificar un golpe, por muy duro que sea, en un sino siniestro. Ahora, nuevamente libre de temores, acometo la vuelta a ti en multitud de ramas de la que esto es sólo un ejemplo. Cabe preguntarse si recaeré, o incluso si me hundiré en abismos insondables de los que nunca logre salir, pero puedo responder que tengo certezas útiles que antes no tenía, y que aunque con lentitud, aprendo. Esta relación amor-odio, palabra, debe continuar hasta que me consuma, y así se hará.