Sterbeurkunde meiner Beziehung mit dem Paradies

¡Ay pobre! Ahora mismo hay distancias estelares entre nosotros, pero eso no impide que pueda verte a través de las estrellas. Por suerte me creé a tiempo, antes de tu derrumbe, y seré yo ahora quien te ayude a levantar, por muy bajo que tenga que volar. Mas no hoy, te comprendo, necesitas al menos un día agónico, aunque te advierto que tendrás montañas de ellos, soy joven, pero llegué sabiendo lo que tú sabías.
Me duele tu imagen, ahí tirado rodeado de plumas, las que formaban tus alas, las que eran tu dicha. Te preguntas cómo ha podido pasar una y otra vez, cómo la basura fue envolviéndote, y cómo es posible que te las hayan arrancado, una a una, hasta quedar unos homoplatos pelados, huérfanos de gracia. Te diré que son preguntas con respuestas indiferentes, tú ya lo sabes en cualquier caso, pero debo recordártelo.
Hay dolores que duelen como ningún dolor, tú quizá los tienes todos, pero una cosa es segura, tienes un aparato digestivo capaz de digerilos. ¡Hazlo! ¡Levántate y anda!

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