Libertad como encrucijada II

[Escrito el 20.09.08]

La casualidad ha querido que mis cansados ojos se posen, dos meses y algo después, en el texto de título homónimo, pero des-numerado: no he podido sino hacer una segunda parte.
Hablaba en él de decisiones vitales para mi mundo, y lo curioso es que hace unas horas parece confirmarse que Colonia vuelve a ser el destino. Para aquellos que se pierdan, y perderse es algo normal debido a la escasa información que doy, contemos. Digamos que ante la duda de Köln sí, Köln no, me resolví (¿o me revolví, como fue aquello?) finalmente por un sí, “qué carajo, dios=azar, proveerá”. Pero tal lema se pulió después de tanto sudor gracias a una solución intermedia: Santander. Aquí se me presentó una oferta de trabajo que colmaba ambas prestaciones, a recordar, aventura a la par que seguridad. Sin embargo, parece que lo que durante un mes ha parecido en la mano se volatiliza ahora como ceniza. Y vuelta a empezar.
No, no hay vuelta atrás que valga, si no hay Santander, entonces, “qué carajo, dios=azar, proveerá”. Colonia ahora se presenta más feo que hace meses, más complicado, caro y con mayor incertidumbre, pero tiene algo que antes de mi acto libre carecía: mi firme decisión.
Donde digo firme podría escribir blanda, o acojonada por qué no. Pero algo es inamovible, “decisión”. Por tanto en este mar de dudas, o Colonia para principios de enero, o quizá Santander si las cenizas deciden retornar a mi mano.

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