“La hoguera de las vanidades”, Tom Wolfe

La literatura, menudo viaje ¿Cómo no me va a gustar leer cuando compruebo una y otra vez que se llega a disfrutar de un libro lo que no está escrito?

Hacía tiempo que no me embarcaba en un proyecto de más de 600 páginas pero tras el resultado de leer esta maravilla de Wolfe, me he quedado con ganas de ir a por otro viaje de larga travesía, tal vez “La broma infinita” de David Foster Wallace, tal vez “2666” de Bolaño. Como se lee, hablo de viajes en primera, sé de antemano que será una experiencia única, irrepetible. Pero volvamos de dónde vengo.

“La hoguera de las vanidades”, publicada en 1987, es un libro plagado de una inteligencia desbordante y de una crítica furibunda contra nuestra sociedad y su forma de funcionar. Ahora tenemos internet y móviles, pero seguimos siendo igual de imbéciles, de borregos, de primarios, o lo que es lo mismo, nos seguimos moviendo por y para el reconocimiento social del peor de los modos entendidos, por y para el dinero, por y para la libido. Tal vez la palabra «vanidad» no aparezca una sola vez en toda la obra, pero la sobrevuela y la impregna, es la brújula que nos guía.

Considero que debemos dar las gracias al arte en general y a la literatura en particular, porque gracias a ellos logramos algunas de las pocas victorias que realmente podemos saborear como especie. Y “La hoguera” se encuadra en lo dicho al ofrecer, en la época de la inmediatez y de la obsolescencia premeditada, un libro que pasados casi treinta años se muestra tan actual, tan útil, tan necesario, como el primer día. Porque pocas cosas más útiles y más necesarias que un buen libro. Gracias, de nuevo.

Me pregunto qué voy a hacer ahora, una vez que terminé mi viaje por el Nueva York de los 80, una vez que no hay más de la colmena de personajes que me han acompañado en las últimas semanas, una vez que no podré seguir aprendiendo de las miserias que Wolfe nos va tendiendo en una red que te atrapa sin remedio, una red donde la gran urbe, la ciudad cosmopolita y variopinta por excelencia, es en sí misma uno de los personajes principales.

Lo cierto es que conozco la respuesta. Ya la solté arriba. Lo que haré sencillamente será empezar otro libro. Pero sin olvidar una de las lecciones fundamentales de “La hoguera de las vanidades”; el viaje a través de las páginas lo hacemos con la mirada del escritor, que despliega su arte para que veamos el mundo tal como a él le conviene. Es así como logra que los personajes, dependiendo del momento, del interés de la trama, de su visión del mundo, nos caigan bien, nos saquen de quicio, o queramos perdonarles todos sus pecados. Es así, conociendo la naturaleza humana, como logra Wolfe que las páginas se asemejen tanto a la vida.

Resultado de imagen de la hoguera de las vanidades

4 comentarios en ““La hoguera de las vanidades”, Tom Wolfe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s