12 2:56

A la deriva

Es mucho mejor estar a la deriva que estar varado, y esto aún bastante mejor que estar muerto. A la deriva te encuentras bregando contra el proceloso océano, y aunque aspiremos a navegar sobre aguas tranquilas, éstas no pueden durar mucho, así es la esencia humana. Si la deriva nos vence aún nos queda el dolor de la arena, como esas ballenas que agonizan varadas esperando la muerte.

Pero siempre queda la posibilidad de que alguien o algo, nos devuelva al mar, a ellas y a nosotros, a la cresta de la ola, a la lucha. También cabe morir, contra eso ya no hay remedio. Pero no es el caso porque no estarías leyendo esto en este momento, así que levanta la copa de la vida, pégale un buen trago, sonríe, y toma el timón.

27.11.09

8

El ser humano es tan estúpido que por doquier incrementa el sentimiento trágico de la vida. ¿No acarreamos ya acaso suficiente desgracia en nuestro débil destino, como para que algunos se afanen en acrecentarla?
Lo dicho lo secundo tras de cualquier noticiario, luego me abro al mundo bello, y la herida cicatriza hasta poder vivir un rato más. Con Dostoievski: «Sí, denostado, degradado… ¡el hombre sobrevive! El hombre es un ser que se acostumbra a todo; ésa es, pienso, su mejor definición». Una vez más: resistir. Pero lo que jode, hilando con lo anterior, es que no se resiste, no se sobrevive, al mundo, sino a otros. Una vida digna tan sólo debería enfrentarse al destino ineludible, no a las cadenas contingentes de otros. Una vida ya tiene suficiente consigo misma y con su mundo, no precisa de que unos hundan a otros. Una vida digna no debería exigir héroes. Y mientras esto no cambie, no hay fin de la historia y sí pura selva humana, y en ella, un objetivo: una vida digna.

5

La razón es una puta que se vende al mejor postor, el mejor postor a veces es inteligente, la mayoría de las veces no, tan sólo fuerte. El fuerte usa la violencia para llevar razón, la razón se convierte en violencia, la violencia-razón escribe la historia de la humanidad, nosotros somos la consecuencia de esa puta razón violenta que únicamente de vez en cuando se acuesta con algún cliente que merece la pena ser follado. Yo no llego a ser desgraciadamente uno de esos clientes, pero disfruto como voyeur del acto sexual entre la razón puta y quien sabe que la honestidad no está en el cuerpo, ni en el alma, sino en el acto libre que se desembaraza de la historia-violenta-razonadora, y salva a ambos, cuando salvar sólo significa vivir desengañado de tanta historia, tanta violencia, y tanta razón.