McNulty

Joder que obsesión con la frase del detective de homicidios Jimmy McNulty en la serie The Wire: «Podrán masticarte pero al final te tienen que escupir».

Estará la réplica del, sí pero al final está la muerte que es la mayor de las mordidas. Pero queda la contraréplica del ¡Sí, pero también es el mayor de los escupitajos: desde el fondo al no se sabe! Hay acaso un viaje mejor.
Pues eso, que te pueden joder pero siempre se puede sonreír, y cuando se deje de hacer, empieza lo mejor. O quizá nada, pero qué más da entonces.

Francisco Umbral

Algunas citas más o menos largas de Francisco Umbral en «Mortal y rosa»

«Las campañas humanitarias nos dicen que cada minuto -o cada segundo, no sé- muere un niño. Mueren de hambre, claro, de enfermedades, de miseria, de abandono, de progreso. Mueren de progreso, porque el mundo está progresando tanto que ya tenemos estadísticas exactas sobre los niños que se mueren. Lo que no tenemos es ganas de alimentarles, pero llevamos su muerte muy bien contabilizada. A lo mejor, con todo el dinero que cuesta el aparato burocrático de contabilizar miseria, se podía dar de comer a unos cuantos hambrientos. Pero lo primero es la estadística. Vayamos por orden. No hemos conseguido erradicar la miseria, ni nos lo hemos propuesto, pero la hemos contabilizado, codificado, controlado y explicado. Algo es algo.»

Si algo ha cambiado desde entonces, es que todavía contamos mejor.

«Dios sí que es un problema. Dios no me ha tomado nunca en serio. Dice Sartre que Dios es la soledad de los hombres. Yo debo ser más solitario que los demás, porque ni así. ¿Un vacío en mi obra, señorita? Mi obra está hecho de vacíos. ¿Un vacío en mi vida? Vivimos en el vacío. Dios o los cazadores de Arkansas, los tramperos. Dos temas que no me van. No los he tocado nunca. No pienso tocarlos. Hay quien se ha pasado la vida escribiendo de Dios, como Kierkegaard o Pascal, porque le va como tema, porque tiene pluma para eso. No es una cuestión de fe o de falta de fe. Es una cuestión de pluma.»

Por mi producción está claro que tengo pluma para Dios, que sea buena es otra historia.

«El mundo reposa en la explotación y se desplaza por la guerra. El mundo descansa en el explotado o avanza sobre cadáveres. Puedes elegir entre la esclavitud y la muertre. O ni siquiera eso. Eligen por ti. El hombre sólo ha sabido erigir escaleras de peldaños humanos. Todo se hace a costa de alguien. Enseñar Historia o grandes monumentos es enseñar crímenes. Vivimos sobre el terreno pantanoso de los explotados, pisamos las arenas movedizas de inmensas extensiones de sufrientes. Landas de sangre iluminan nuestro paisaje.»

La historia continúa.

«Una mujer mediocre es como un libro malo: hacen dudar de la literatura entera, de lo femenino universal.»

Quizá no guste, quizá no sea verdad, pero literariamente es soberbio.

«Parece que la vida va a ir por un camino y el sexo por otro. Se tarda en aprender que el sexo es el camino, que no hay más que un camino […] Qué difícil y qué tarde la asunción del sexo, su verdad, su plenitud, la invasión pacífica y placentera, la aceptación».

Cuestión de sexo.

Calderón de la Barca

«Miedo a estas visiones
tuve, pero luego
que he mirado a estotras,
mucho más les tengo.»

Encuentro en Alejo Carpentier estos versos de Calderón. Me pregunto qué inspiro exactamente al poeta. A mí en cualquier caso, me transportan a una visión de atalaya de la historia de la humanidad. Historia que pareciera llegar a su fin en cuanto a su misera crueldad con cada deshazaña, hasta que el presente correspondiente muestra una y otra vez que siempre se puede ir más lejos, más profundo, peor.

Kafka

«La literatura debe ser el hacha que rompa el hielo de las conciencias».

Kafka fue un dios de la palabra, pero está claro que los dioses también yerran. Aunque si le doy una vuelta más al asunto, quizá su propuesta no sea un error craso. No quiero decir que la literatura cumpla con la misión designada, ni mucho menos, soy hijo de mi época y realista consecuente, pero sí que cabe advertir ese «debe ser». He aquí donde se falla, y donde se acierta, pues no estamos en el caso y sin embargo, sería deseable. Al fin y al cabo, la literatura ni de lejos es un hacha colectiva, pero si sirve como daga individual ya es algo. A mí por lo menos, me sirve para sajar los costillares de muchos miserables.

Hannah Arendt

«El mal, en el Tercer Reich, había perdido aquella característica por la que generalmente se le distingue, es decir, la característica de constituir una tentación. Muchos alemanes y muchos nazis, probablemente la inmensa mayoría, tuvieron la tentación de no matar, de no robar, de no permitir que sus semejantes fueran enviados al exterminio (que los judíos eran enviados a la muerte lo sabían, aunque quizá muchos ignoraran los detalles más horrendos), de no convertirse en cómplices de estos crímenes al beneficiarse con ellos. Pero, bien lo sabe el Señor, los nazis habían aprendido a resistir la tentación».
Se encuentra en «Eichmann en Jerusalén», y puedo decir que literariamente es bello, históricamente es cruel y duro, y que objetivamente es absurdo. Pero no me llevo a engaño a pesar de la tentación -sí, aquí también tentación-, de calificar tales hechos y tal vuelta del bien y del mal, como algo inhumano. De hecho y por desgracia, fue terriblemente muy humano, muy propio de lo que somos capaces, ayer, hoy, y siempre.

Lord Byron

Yo tuve un sueño, que no era un sueño.

El luminoso sol se había extinguido y las estrellas
vagaban sin rumbo…
LORD BYRON, Darkness
Estos sugestivos versos fueron inspirados por la entrada en erupción en 1815 de un volcán llamado Tambora, una montaña situada en una isla de indonesia , Sumbawa, que mató a 100.000 personas y que fue el estallido más grande que ha registrado la historia de la humanidad, con una fuerza de unas 60.000 bombas atómicas del tamaño de la de Hiroshima, y que dotó a las puestas de Sol de un colorido insólito y empañado, durante un tiempo y por todo el planeta.
Creo que estos datos muestran bien a las claras algo que nos angustia porque nos rodea, porque lo notamos, porque nos palpita, y porque no es otra cosa que la fragilidad humana. La fragilidad de una especie que es capaz de conquistar la Luna y de llegar a la doble hélice, pero que puede desaparecer sin dejar ni rastro si se le antoja al azar.