74

Él tenía un día de mierda, de esos de tierra trágame, de señor llévame pronto. Y entonces apareció Ella, de negro, cadavérica, con guadaña y todo. Y claro, él cambio de gesto, que si no había prisa, que si vuelva usted mañana, que si no era para tanto… Al final Ella se marchó sonriente y él aprendió a apreciar el brillo del filo de las cosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s