14.07.10

14.07.10

Son las 19:00 y un pico corto, las niñas trabajan en sus tareas o juegan, mis compañeras las secundan, pero yo me retiré a mi litera-aposento para escribirte: merecido me lo tengo.

La tormenta arrecia, y tirando por lo justo es la quinta o sexta noche consecutiva que rompe a llover tras marcharse el Sol.

Entre truenos y una gripe que parece –al menos eso espero- remitir, escribo lo más interesante de este accidentado día.

Comenzó sobre la 1:00 de la madrugada, cuando la mucosidad y la tos me levantaron del catre para pasarlas canuta al no poder respirar bien durante un rato de cojones: mi peor noche con diferencia.

Coralia me pidió que reposara pero las visitas a las familias me resulta de lo más interesante en este momento, por lo que me armé de fuerzas y me alisté.

Ya en la primera casa el día cobró sentido. Analizaba como siempre la estructura de la vivienda, sus condiciones, etc., y cuando pensaba en el techo renegrecido a causa de la cocina, y cuando lo hacía a la par que mis ojos alternaban con mirar a la niña de dos años que estaba tumbada sobre la cama, la madre comenzó a contar una historia flipante tras un, “esta niña es un caso especial”, de la hermana Marisa (trabajadora social, monja, francesa, valiente y simpática).

Resulta que la niña, enferma de neumonía, no estaba tumbada sino postrada, pues cuando tenía 1 año, mataron a tiros y en su calle a un tipo, y una de las balas perdidas destinadas a ese marero, quiso encontrar a la pobre niña, de nombre Alí, y no bastando con atravesarla los dos pulmones, la bala le dañó también la médula espinal. El plomo se alojó en un costado y tras mucho esfuerzo lograron extirparlo. El resultado sin embargo fue que quedó parapléjica y débil de los pulmones.

Mientras la madre narraba la historia metiendo a Dios y a la fe por todo resquicio (“gracias a Dios”, “Dios me puso a prueba”, “por la fe que tengo…”, “creo en la Virgen para…”, etc.), una de mis compañeras se medio mareó, y la otra rompió a llorar. En esos momentos yo pensaba en Dostoievski, en Iván Karamazov, y en su argumentación contra Dios por la crueldad del mundo hacia los niños y por la permisividad que demuestra: ni puedo ni quiero sacudirme lo que soy.

La compañera semimareada vino a caer del todo en la siguiente casa, si bien la sujetamos a tiempo. Pero las visitas de las otras casas ya estaban destinadas a ser historias menores. Mi otra compañera se marchó con vértigos al poco de regresar al Centro de Día, pero yo allí me quedé bregando con los peques y mi gripe. Al menos pude quitarme el mono de futbolín gracias a un cutrecillo “futbolito”.

Por cierto, por la mañana paseé entre ruinas y por la tarde lo hice dentro del llamado Metrocentro que apesta a Europa y dinero: el corte inglés de turno. Hacía mucho que no lo decía: contraste.

No quiero olvidar la interesante conversación que tuve con don Ovidio (el deje del don me causa simplemente gracia) sobre las maquilas y su práctica; aquí se hace la ropa, se sube a USA, se pone la firma, y se baja mucho más cara. Negocio redondo para los de siempre. Y además recuerdo que trabajar explotado en las maquilas es todo un estatus, algo que la gente aprecia.

Recordemos a Nietzsche escribiendo que lo que no te mata te hace más fuerte. Saldré de aquí muerto o más fuerte, pero sin término medio.

13.07.10

13.07.10

El griposo continúa.

Hoy visité tres casas por llamarlas de alguna manera. Ahí va la experiencia.

En la primera vive Kevin, el tiempo y mi catastrófica memoria provocarán que olvide su rostro, y será una pena, porque da felicidad mirar esa cara. Menos alegría daba su vivienda, a la que he bautizado como una “casa corral”; allí las gallinas comparten sus espacios con las ocho personas que habitan ese extraño y oloroso lugar, construido por ellos mismos y como buenamente pudieron. Ahora al menos, combinan cemento y latón, ya que antes el primero no existía.

La segunda casa fue como la primera que visité ayer, esto es, un mesón (una serie de espacios compartidos de tal manera que cada espacio es una habitación y cada habitación una casa), quizá más pequeña y sucia todavía, pero donde no llegué a entrar al quedarnos afuera. Allí vive William, una de las caras-chiste más chiste que he conocido nunca. Él es tan simpático como su cara, y su dentadurita pica, la suciedad circundante, y la rata con alas que tenía por mascota, no son capaces de apagar ni un ápice mi cariño hacia ese chiquitín tan gracioso.

La tercera casa fue la de Evelyn, la chica con problemas en el habla, rechazada por sus compañeros, siempre sucia, y siempre buscando cariño…

Su casa –cuando digo casa me refiero a las zonas de corral y a los 5 metros cuadrados donde cabía la cama, dos televisiones de las cuales probablemente no funcionara ninguna, el tendedero por el techo, y ropa y libros tirados de cualquier manera, no estaba tan mal como imaginábamos, pues había 4 buenos muros y un aparente buen tejado de latón. Ahora bien, no hay que felicitar al constructor de éste último, pues era absolutamente plano y poco práctico, que sumado a los agujeros que había, provocará horribles goteras en este infierno tropical.

12.07.10

12.07.10

Griposo total en el día en que me quedo de piedra al enterarme que echan a Manu del curro, también a Olga, y que nosotros, mi turno, rotará todos con todos sin sentido alguno, o al menos sin que yo lo conozca. Aunque sea cual sea, será malo pues me tocará en fin de semana, así que la jodienda está servida.

En cuanto a lo importante, digamos que hoy empecé con las visitas familiares. La primera fue a una casa cuartucho llamado “mesón”, donde vivían 3 o 4 adultos y un bebé de 10 meses. Las condiciones en esos metros dejaban mucho que desear y nos dijo la trabajadora social, Silvia, que el “mesón”, es un modo característico de vivienda aquí en El Salvador, consistiendo en un pasillo largo que va llevando a distintos cuartos y cada cuarto es una casa.

Luego marchamos a una vivienda más grande, con mejores condiciones y con tres pericos muy graciosos por mascota. No vivían en la abundancia y ni siquiera era una casa de tamaño medio, pero sí mucho mejor que la anterior, donde una cortina hacía de pared y los metros se contaban con los dedos de las manos.

El día…

11.07.10

11.07.10

Y esta parte de las crónicas veteadas y condicionadas por el fútbol, acaban aquí: España ganó el Mundial. El pulpo Paul acertó 8 de 8, con un porcentaje que supera al mejor cantamañanas, a cualquier vidente, a todo destino. Si no fuera pulpo sino cualquier otra cosa con forma humana, se le divinizaría, pero como es pulpo, lo más posible es que acabe a la gallega. Nunca una casualidad dio tantas veces la vuelta al mundo de boca en boca.

Al margen de la selección, del pulpo y de la estúpida alegría futbolera, no hay mucho que destacar…

10.07.10

10.07.10

El día cuando el reloj marca las 19:15 fue largo, pausado a ratos e intenso por momentos.

Dormí como el mayor de los perezosos pero con un sueño trufado de 1001 ruidos, descollando el de la peor gotera que quepa imaginar. Tras la levantada la agenda marcó la Playa de la Libertad, allí me bauticé en el Pacífico y traté de partir sus aguas sin éxito alguno. Pero eso sí, la foto ahí queda para el recuerdo. Y como recuerdo quedará su arena negra y la bravura de sus olas. El baño apenas existió pero el rato fue grato, y desde aquel rincón del mundo gobernado por un español (estuvimos en un “recinto” llamado La Costa Brava), vimos una predicción más del famoso pulpo Paul. La penúltima, porque mañana juega España y su última elección de ostra-bandera debe quedar para el registro de su gloria profética.

Nada más montarnos en el taxi de don Ovidio estalló la tormenta tropical de turno, pero el día ya nos había respetado y donde íbamos, camino de un culto evangelista, nos daban igual los truenos y las centellas.

Como experiencia fue muy interesante. Nada que ver con una misa católica, apostólica y romana. Aproximadamente la mitad del tiempo consistió en un concierto rock de alabanza a Dios y Jesús, con un grupo de jóvenes como músicos, un par de cantantes y dos pantallas gigantes donde seguir las letras (sin acentos, por cierto). En esta parte del culto se podía apreciar una clara intención de exacerbar el sentimiento y aplacar la razón. Algo que por otra parte no fue ningún secreto porque la segunda parte del culto, con el pastor Roberto como protagonista de la palabra, consistió precisamente en la idea de que a Cristo se le llega desde la pasión y la fe y no desde la razón. El pastor no paró de decir que no se trataba de hablar bien sino de llegar al corazón, pero él obviaba algo que sabía, que para llegar al corazón hay que hablar bien, y más cuando te pones delante de un auditorio semanal o diariamente.

Jugó con esa idea, rechazó constantemente la razón usando razones argumentativas (la NASA se gastó…; Dios te protege porque “estoy vivo” –después de un atraco o varios), tiró de ironía, humor y espontaneidad con verdadera clase, fue muy amable y atento con nosotros, demostró que hay que ganarse a los jóvenes, y usó de sus palabras para deshacerse en elogios y dulzura hacia su mujer, futura mamá.

En fin, fue hábil a más no poder, pero esto es lo de siempre, no se va uno a cambiar de bando por una buena cháchara, y es que sigo creyendo en la mía; en esa que advierte que la Biblia es cualquier cosa menos fiable y digna de confianza; que el fenómeno religioso es un claro antropomorfismo donde el hombre necesita de Dios y lo crea, y no a la inversa; y que mientras haya respeto del creyente al ateo y de éste al primero, todo puede marchar bien.

Y por supuesto, que aquellos que encuentran un Sentido en la vida terrena con vistas al cielo, tienen mucha suerte, pero que yo, desgraciadamente, para tal asunto no levanto los ojos de la tierra firme, y si lo hago, es para mirar las estrellas y no a Dios. Amén (permítanme la broma).

9.07.10

9.07.10

Quisiera recapitular algunos de los puntos más importantes hasta la fecha.

En primer lugar y como escribía el último día, los niños son como dioses en tanto que son capaces de forzar al destino y vencerlo. Ya pueden haber sufrido el peor de los infiernos, que con un poco de suerte son capaces de apagar cualquier llama y reírse de todo determinismo.

En segundo, que esa cualidad divina les sirve a ellos pero no a la especie humana, o al menos no en cuanto a mejorar la Historia, pues ésta se repetirá, si no en un rincón del planeta en otro, y eso cuando no ocurre en los cuatro costados a la vez.

Siguiendo con la idea del niño, recurriendo a la conceptualización nitzscheana y echando mano de la imaginería popular, déjenme decirles para terminar que necesitamos muchos más hombres y mujeres niño, así como un buen ejército de leones para defenderlos de tanto lobo como anda suelto (y que me perdonen los lobos por recurrir a la vieja, injusta y desgastada imagen). Pero por desgracia estamos tan lejos, y por desgracia hay tanto camello…

8.07.10

8.07.10

Hay realidades que no basta con decirlas una vez, ni siquiera un millón, deben decirse tantas veces como sean necesarias. Y yo estoy viviendo una que exige ser volcada ahora que su sangre toca la mía. Al participar de cooperante en un país como El Salvador donde hay un altísimo porcentaje de maltrato y abuso sexual hacia niñas, uno resulta escandalizado desde su perspectiva de privilegiado europeo. Pero no podemos detenernos y caer en este crudo día a día sin sacar a relucir el espíritu crítico y preguntar: ¿es el ciudadano y ciudadana salvadoreña más cruel que la crueldad misma?

Es entonces cuando llegamos a la retahíla de argumentos tantas veces dicho, y que comprendo que al honrado trabajador de ese occidente que se ve agobiado por tanto capricho, tanta factura y tanta preocupación vana y no tan vana, no le gusta oír. Pero como apunté, hay que decirlo.

Si cogemos un país cualquiera y lo alimentamos con deuda externa, si le importamos el problema pandillero (recordemos que las famosas maras devienen de USA y sus bandas juveniles –que a su vez denotan enormes bolsas de pobreza y grandes dosis de marginalidad en el gran país de los grandes sueños), si les localizamos (por aquello de nuestra deslocalización) las feroces e inhumanas maquilas de nuestras firmas de ropita favorita, si les inundamos de nuestros valores publicitarios (MTV, McDonalds, la moda,…) al mismo tiempo que les dejamos un estrecho cuello de botella para el gasto personal y el ahorro, y si les sumamos sus propias dificultades históricas y sociales, pues entonces es difícil que el resultado sea otro, que casas sin agua corriente enfundadas en chapa, con escasísimos metros donde habrá un dormitorio común para toda la familia (en su gran mayoría desestructurada) y donde se dará el caldo de cultivo preciso para compartir todas las miserias que el ser humano es capaz de provocar cuando se degenera.

¿Pero acaso no sueno a Marx? Por supuesto, y es que no hemos mejorado mucho desde que él pusiera el dedo en la llaga: si se come miseria difícilmente podrá crecer un fruto que no esté podrido. Y si estos países comen tal miseria, una vez más digámoslo cuantas veces haga falta, en buena medida es porque otros países como los nuestros devoran lo bueno que son capaces de parir.

Por supuesto hay más y ya advertía de las propias dificultades que en sí poseen estos países. Cómo no reflejar las historias que me han contado sobre el pésimo sistema educativo de El Salvador, con clases que en ocasiones no se dan porque los profesores deciden estar de cháchara sin más, o porque se van a comprar en mitad de clase, o como si no se dieran porque entre otras joyas ni les revisan los ejercicios aprobándoles si ven algo escrito y suspendiéndolos en caso contrario y sin preguntar por qué. Por otra parte soy testigo del gran debate nacional que azota el verano del 2010: “¿se debe leer la Biblia todos los días de forma obligatoria en los colegios?”, y que cuando me voy sigue adelante tras ser aprobada la propuesta por la mayoría de los diputados, aunque todo hay que decirlo, con acendradas críticas desde algunos sectores, incluido parte de la iglesia católica, y con posibilidades de que no se lleve a cabo. Y de Latinoamérica hablo, por lo que estoy en esa región del mundo donde la corrupción política alcanza su grado sumo, hasta el punto que el líder de la oposición, Arenas, después de saquear el país durante décadas de acuerdo a todo el mundo con el que converso (y todos ellos de distintos estratos sociales), sigue machaconamente atacando al nuevo gobierno del FPLN con todo aquello que él provocó, y hablando lleno de cinismo, del “valor de la experiencia”; una experiencia que hundió al país aún más en la miseria.

Para llegar a entender de un modo certero la realidad de El Salvador, no podemos tampoco olvidarnos de que fue hace apenas 20 años, en 1991, cuando se alcanzó la paz entre el gobierno y la guerrilla del Frente, y que como ha ocurrido en esta zona del globo, tal guerra fue auspiciada por los Estados Unidos de acuerdo a sus intereses geopolíticos, y provocada por un gobierno terriblemente injusto y de derechas que prefería que su pueblo estuviera bien oprimido a darle la mínima posibilidad de respirar, hasta el punto de ejecutar el asesinato de Monseñor Romero, la figura por excelencia de este país, tras decantarse por los pobres y posicionarse junto a ellos. Una muestra más de la perversa tendencia de los gobiernos por oprimir a su propio pueblo ante la posibilidad de tener que compartir de un modo más justo la bolsa del dinero, y sobre todo, la de la justicia.

Finalmente, decir Monseñor Romero en este país es adentrarse en un pilar imprescindible que no podemos dejarnos en el tintero: el de la fe. Quien me conozca lo sabe, a pesar de ser un ferviente interesado en los temas religiosos por el conocimiento antropológico que nos ofrece, no estoy a favor de la fe en Dios por muchos motivos. Podría enumerarlos pero me conformo ahora con decir que a estas alturas del siglo XXI, dificulta en mi opinión la fe en el ser humano. Pero también asumo y comprendo, que estas niñas y estas mujeres de las que me he rodeado durante mi estancia en El Salvador, acudan a Dios y sus rezos. En primer lugar porque la fe está en cada rincón y a cada paso de este pequeño país, diseminada en las más variadas formas. Y en segundo, porque todos necesitamos agarrarnos a algo para seguir adelante, y agarrarse a las promesas de una vida mejor, eterna, y sobre todo, vacía de los hij@s de puta con los que han tenido que malvivir en esta vida terrena, no es precisamente poco donde agarrarse. Sinceramente, mejor la fe en Dios que la fe en Nada cuando el Todo que tienen presenta una pinta tan horrible.

Hasta aquí fui general y poco concreto, acabaré dando la vuelta al asunto en la pequeña medida de lo posible. En la Casa Albergue donde me alojo busqué mi rincón para escribir con tranquilidad, pero cuando llevaba parte de lo escrito llegó una de mis compañeras y se puso a leer uno de los muchos informes que manejamos, y cuando se indignaba me decía, y decía de otro violador más de nuestras niñas, de otro de los grandísimos seres despreciables de los que aquí uno se harta de escuchar, sacando fuera de control nuestra sed de justicia y deseando para tal canalla el peor de los fines. Pues es verdad que la naturaleza humana en connivencia con las peores condiciones materiales puede generar y genera monstruos, pero saber eso no es óbice para desearles que les caiga no ya todo el peso de la justicia humana, sino el de la divina en la que no creo. Pero está demasiado claro, tampoco creo a la luz de tantos hechos y tanta Historia, en la justicia humana.

Me niego a acabar de un modo tan luctuoso, y por ello diré que mi experiencia me enseña a creer en algo; creo en la infancia y creo en la fuerza que todo niñ@ lleva dentro, y si no hubiera un dios bueno como así lo temo, al menos me queda la esperanza difusa de que los niños son como dioses, en tanto que son capaces de forzar al destino y vencerlo por mucho que éste haya significado para ellos el peor de los infiernos posible, pues con un poco de suerte y ayuda (sí, ayuda nuestra, ayuda del torpe y humano adulto), son capaces de apagar cualquier llama y reírse de todo determinismo. Así les he visto, riendo libres a la espera de crecer.

Y ahora, tras escuchar los vomitivos informes, tendré que arrastrarme hasta el Centro de Día con mi doble condición de ser humano, primero como persona, y segundo y como dicen aquí, como cipote o varón.

7.07.10

7.07.10

Tuve que recordar cómo se hacen las divisiones.

Y España ganó la semifinal a Alemania con gol de Puyol. Es imposible no ser intrascendente y banal. Es también una pena no estar en España pero cómo olvidar con los años que este mundial de Sudáfrica lo viví “perdido en El Salvador”.

Hoy vi la tumba de Monseñor Romero, sin duda lo más bonito como manifestación artística que he visto en este país, y digo lo más bonito y lo hago de largo. Fíjense que se encuentra en la catedral de la capital, ¡que tiene aparcamientos en el recinto!

Egipto era sucio a más no poder, San Salvador le hace la sucia competencia. El suelo es el destino de la mierda en su gran parte, y creo que “gran parte” es autocensura para no decir, “siempre”. Háganse una idea, Mercedes acaba de leernos que el 60% de la Región (quizá el país, quizá la capital), o de la población de la Región, no tiene agua en sus viviendas.

Los coches y sobre todo los autobuses no saben lo que es carburar, o al menos lo que es el humo blanco, y no hay nada como ir con don Ovidio en el taxi y ponerse paralelo a uno de esos trastos tuneados con aleta de tiburón, para sentir el maravilloso hálito de la polución más negra.

Hicimos una fiesta de cumpleaños para Toñita, Wendy, Arelly y sorpresa, para mí. Comí panes de pollo, una tarta exquisita (a la altura de los míticos pepinillos), y zurramos una piñata de Hello Kitty. Sumemos que bailaron y que me hicieron bailar, sí me hicieron bailar, y obtenemos un día completo y feliz, y ya van unos cuantos.

Y es que se puede ser feliz entre polución, y entre carencias, y entre calles repletas de agujeros y bañadas en basura, y después de traumas y abusos sexuales. Y es que un niño puede ser como el dios que rompe las negras cadenas de un atroz destino esbozando una sencilla sonrisa. Y es tan bonito ser partícipe de ello.

Soplé la tarta y pedí el deseo como pocas veces habré hecho; el corazón exigió a lo que haya, sea azar o destino, dios o la pura nada, que ellas sean libres y felices.

Y entretanto, España celebra su primera final en la historia. ¡Qué gran 7 de julio San Fermín!

6.07.10

6.07.10

Debo lograr no repetirme en exceso y conseguirlo sin registrar pormenores insignificantes como que comí tortilla francesa bastante sabrosa, y fruslerías varias. También hablé ya del ambiente de Mejicanos y de la pesadez de la fe. Incluso sobre la madurez de creencia de Coralia. Pero aquí pondré un ejemplo.

Hoy, 45 diputados de 80, y por tanto sigue adelante, aprobaron la lectura obligatoria y diaria de la Biblia en los colegios, y Coralia señaló sin tapujos que era una tontería y que esperaba que el presidente revocara tamaña tontería.

No me iré sin señalar dos cositas. En primer lugar, acabo de verlo, trabajar con niños (por supuesto hablo de mi periodo en España), me ha mejorado como persona. Y en segundo, estas niñas diablesas me obligaron a bailar y a ensayar una coreografía…

26

¿Cómo escribirlo…? Los Suaves, ese grupo que no tiene una, ni dos, ni tres, sino el millón de canciones más tristes del mundo, me hacen destilar mientras conduzco y les escucho algunas hebras de vieja melancolía que dicen así: a mí, como a todo bicho viviente, también me ha mordido la zorra de la traición, pero damas y caballeros, levanten las copas y apúrenlas, pues para esa zorra no hay más que una cura, la única y la mejor: seguir viviendo, y sonreír.